«La incapacidad de Orlegi de hacer un mercado completo limita las opciones del Sporting»
SPORTING 1905
Texto de opinión
10 sep 2025 . Actualizado a las 23:15 h.En un escalafón de responsabilidades, aquello que sucede en el verde está en manos, o mejor dicho, en pies de los futbolistas. El que los pone y traza una forma de jugar, también influyente, se encuentra en el banquillo. Pero en definitiva, quien se encarga de elegir tanto a unos como a otros están en el palco y las oficinas. Vamos, que la deriva deportiva del Real Sporting de Gijón siempre confluye en las elecciones de sus dirigentes. Su importancia, eso sí, es mayor en verano y en enero, justo cuando los equipos marcan sus posibilidades para todo el año.
Desde la llegada del Grupo Orlegi ha resultado sencillo hacer un listado de aciertos y errores en cada mercado, con nombres bien tirados para elevar el nivel o la elección de perfiles llamados a corregir errores de la temporada anterior. Este año no ha sido la excepción, como tampoco otro hecho importante: ser reincidentes en uno de sus mayores pecados como es el dejar la plantilla incompleta.
Cada mercado cuenta con sus particularidades. En este, más si cabe. El club no solo estuvo rápido para atar a futbolistas importantes -de nuevo bien tirados- convenciéndolos como oportunidad de mercado, véase los Alexandre Corredera o Lucas Perrin como grandes ejemplos, y cerrar gran parte de la plantilla para el inicio de la pretemporada, sino que además pusieron ese famoso «músculo económico» sobre la mesa y ejecutaron dos opciones de compra tan obligatorias como necesarias. Este año el mensaje era de ir en serio. El mercado así lo reflejó, negociando condiciones al alza, pero no hay excusa que valga. La ambición no se sostuvo hasta el final.
Un buen mercado en muchos sentidos, con los pros bien definidos, terminó por coronarse con debes realmente relevantes. Dos demarcaciones clave, la del delantero centro y los centrales, no acaban de ir acordes al resto de posiciones. Hubo mucho debate en torno a la figura del lateral izquierdo, comprensible, pero finalmente el que se quedó en plantilla por no llegar ningún defensor a última hora es Yann Kembo; un jugador renovado con la clara intención de enviar cedido para que el propio chico pueda seguir con su desarrollo contando con minutos, y al final ni una ni otra. Doble fracaso.
Si la operación es uno de esos errores claros, peor es la justificación posterior. David Guerra aseguró que esa «decisión estratégica» no se debía a una cuestión económica, sino a no haber podido mejorar con las opciones del mercado lo que hay en la plantilla. Incluido un Kembo sin probar, sobre el que pasaron de buscar salida a confiar plenamente en cuestión de mes y medio. Vuelven a ser presa de sus palabras, otro problema común. Un buen regate para evitar poner la lupa sobre su gestión de los recursos a lo largo del mercado, llegando teóricamente con margen para esa última contratación, pero haciendo entonces más inverosímil la decisión tomada de no firmar a nadie.
Capítulo aparte merece lo del '9'. Si bien considero fundamental tener 4 centrales de nivel en esta categoría, algo que el tiempo me ha ido demostrando a base de bofetadas, peor aún me parece la configuración de la delantera. Seguiré siendo un firme defensor del Juan Otero en punta de lanza -no como '9' puro, claro-, y por estatus y contrato entiendo la apuesta y el encaje, más después de firmar a Dubasin y Gelabert, pero creo que no es de recibo, y es excesivamente arriesgado, complementarlo con un Jordy Caicedo ya defenestrado y un Amadou Coundoul prometedor, pero que es una lógica incógnita.
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La incapacidad de Orlegi de hacer un mercado completo vuelve a limitar las opciones del Sporting, por más que haya cosas a nivel individual que se hayan mejorado respecto a la pasada plantilla o perfiles que encajan con las acuciantes necesidades detectadas a nivel de juego. El tiempo dirá si lo suficiente como para tirar por tierra el resto del trabajo. Y es que también cabe reconocerles algo más, aunque para variar con asterisco, y es el importante número de jugadores con contrato más allá de 2026; primera piedra para asentar todo proyecto que se precie, aunque tras 4 años... Igual va con cierto -o bastante- retardo.
Y es que todo lo hecho vuelve a quedar en el aire, con una plantilla sobre el papel mejorada, pero limitada. Sabiendo que no todo puede hacerse en un mercado -algo derivado de lo expuesto en el final del párrafo anterior-, nos quedamos nuevamente con diversas circunstancias que no están a la altura de la exigencia. La melodía se repite: Bien, pero. Esa sensación constante que se repite prácticamente en cada mercado. Podría ser peor, pero eso no es consuelo. Ahora, que el fútbol no nos haga pagar los errores del verano y pesen más los aciertos. Ese es el fin último. Todo queda ya en los pies de los jugadores y la cabeza de los técnicos.
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