Se llama Katsuji Tanabe y es un chef de padre japonés y madre asturmexicana que regenta entre otros negocios un restaurante mexicano kosher, pese a ser católico. No es de extrañar entonces que se haya atrevido en Top Chef Boston a introducir la fabada en el recetario del programa, en el que un grupo de jóvenes cocineros de élite pugnan por ser el ganador. Y no una fabada cualquiera: una fabada Frankenstein. Tanabe, popular en EEUU por ser un crítico a Trump en su política de inmigración, creó una receta peculiar que llamó fabada con alubias blancas (¿con qué si no?) jamón serrano, chorizo, costillas, osobuco de venado, puré de remolacha y salsa picante. Tanabe recordó que la fabada era una vieja receta de su madre pero el resultado final no fue demasiado apetecible: fue finalmente fulminado del concurso. «Un plato explosivo», calificaron la receta. La mítica María Luisa estará espantada pero Jamie Oliver, que creó la paella de chorizo, seguro que habría aplaudido.

La prueba tenía una raíz literaria. Los cocineros tenían que crear un plato a partir de un libro. A Tanabe le tocó en suerte Carrie, la sanguinolenta y vengativa novela de Stephen King. El subconsciente del chef viajó a su infancia y a las fabadas de su madre (se supone que sin salsa picante pero quizá con morcilla) y aunque el plato no se asemejaba demasiado a una fabada canónica, tampoco tenía tan mala pinta como reflejan las fotografías. «Aquí está el plato gore que estabas esperando», le espetó Tanabe a Tom Colicchio, juez de la prueba y toda una celebridad en la gastronomía de EEUU. En opinión de Tanabe, de mente tan calenturienta como la de Stephen King, las costillas representaban a la madre de Carrie y el osubuco de venado a la propia Carrie. Por su parte la remolacha representaba el momento en el que se vierte la sangre sobre Carrie en una escena inolvidablemente gore y la salsa picante «la fuerza que le hace querer que todo el mundo muera». Una visión terrorífica y algo psicotrópica.  

La reacción no se hizo esperar.

--Enhorabuena, Katsuji, creo que has hecho el plato menos apetecible de todos los que he visto en mi vida, comentó Colicchio.

--No sé si eso es bueno o malo.

--Puede ser bueno… o no, contestó Colicchio emulando a Mariano Rajoy.  

El resto de jueces vieron en la fabada japomexicana notas positivas en un notable ejercicio de diplomacia. «Tiene algo que no me disgusta», «tiene una gran inspiración»… El plato fue tildado también de explosivo, sobre todo por el uso de salsas picantes. Tanabe fue finalmente eliminado. Es cierto que los americanos no conocen el pote, los tortos con picadillo, el cabrales, los oricios o las angulas de Soto del Barco, cuyo aspecto puede espantar a las almas sensibles, pero cuyo sabor no se lo salta ni un pívot de los Celtics. Katsuji Tanabe ya ha puesto la primera pica de la fabada en Boston. Vendrán tiempos mejores.

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Top Chef Boston: una fabada aberrante mete miedo al jurado