«Que vuelva Jesús y expulse a los mercaderes de la Catedral»: las críticas más curiosas a las joyas turísticas

La comunidad es uno de los destinos mejor valorados pero sus monumentos también reciben sorprendentes reprobaciones

Interior de la catedral
Interior de la catedral

Redacción

Asturias es uno de los destinos turísticos con mejores valoraciones, pero nadie se salva de las críticas salvajes en Internet, donde cada usuario se puede quedar agusto hablando sobre sus últimas vacaciones. Algunos de los lugares más emblemáticos de la geografía asturiana han recibido numerosas reprobaciones en páginas webs de internautas descontentos con las joyas turísticas regionales. Más allá de las críticas por un mal servicio puntual recibido en estos lugares, se pueden encontrar tanto en Google como en sitios web como Tripadvisor reseñas realmente curiosas.

La Catedral de Oviedo es, junto al conjunto prerrománico, uno de los monumentos más visitados de la capital. Su belleza y las reliquias que contiene parece que no son suficientes razones para que los visitantes vuelvan a casa con una buena opinión sobre este lugar. La mayoría de las opiniones negativas son sobre el precio de las entradas, pero algunos la muestran de una forma muy curiosa, incluso profética. «A ver si vuelve Jesús y expulsa nuevamente a los mercaderes del templo. Tremendos ladrones, siete euros por entrar, me parece una verguenza, comerciar con el patrimonio que nos dejarón nuestros antepasados, y un insulto a la fe», señala una reseña en Google.

Sobre Santa María del Naranco las críticas se ciernen sobre todo por las visitas guiadas y los cierres sin avisar de las instalaciones. San Miguel de Lillo también recibe numerosos comentarios negativos sobre estos dos aspectos, y alguno afirma que se trata de «la hermana fea de la otra iglesia», en alusiones a Santa María del Naranco. Las joyas del prerrománico asturiano no se salvan de la reprobación en Internet.

El Centro Niemeyer concentra las reseñas negativas en su localización y en el desaprovechamiento de sus instalaciones, aunque algunas personas también hacen hincapié en su aspecto abandonado y los riesgos que puede suponer el color blanco de este complejo por la proximidad con la industria avilesina. Un internauta añade a estas reseñas que «es una construcción horrible», y otro comenta que «parece un cementerio y que es más interesante para aprender a montar en monopatín».

El «edificio más grande de España» está en Gijón, y se trata de La Laboral. Este impresionante complejo recibe la mayoría de opiniones negativas sobre experiencias puntuales de los visitantes que asistieron a algún espectáculo, así como su arquitectura, que también es criticada por tratarse de un símbolo del franquismo. «Monumento a una época nefasta con regusto a ínfulas neoimperialistas de quiero y no puedo. Ya de sólo entrar da malas vibraciones. Sólo salvaría las vistas desde la torre», destaca un internauta.

Los Lagos de Covadonga, así como la Basílica y la Santa Cueva, se tratan de varios de los emplazamientos más visitados por los turistas que, pese a que la mayoría de opiniones son positivas, no se libran de ser reprobados por varios internautas. En el caso de los Lagos de Covadonga, todas las reseñas negativas se concentran en el abusivo precio del billete para subir en autobús, así como las dificultades que sufren personas en sillas de ruedas o con problemas de movilidad, que deben acudir a un taxi adaptado, con el consiguiente recargo, para poder visitar un lugar que, además, critican por su masificación. 

La Basílica de Covadonga se sitúa en un lugar que permite disfrutar de las vistas de un enclave privilegiado, que no le hace salvarse de las reseñas negativas. Incluso hay quien afirma que esta edificación no tiene ninguna gracia, «es una construcción de pastiche que imita estilo de otras épocas», y solo la recomienda para aquellos que quieran rezar sin los apuros de la Santa Cueva. Esta última recibe numerosos comentarios negativos por la pésima organización del tráfico en torno a este sitio y por la gran cantidad de turistas que la visitan. Además, hay quien solo la considera una «mini iglesia en una cueva de montaña». Este tipo de críticas reflejan que, pese a que la mayoría de los viajeros se muestren encantados con estas joyas, nunca llueve a gusto de todos. 

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