María Teresa Gómez-Limón se declara «indignada» y «totalmente desprotegida como ciudadana» y lamenta que el Gobierno no le haya enviado «ni un telegrama»
El juez, como en el «Prestige», abre el abanico de responsabilidad más allá del maquinista, pero circunscribe las imputaciones a la esfera técnica y no a la cúpula del ADIF