La mayoría son conductores de edad avanzada que son examinados por el Sergas. Muchos son declarados no aptos y a otros se les imponen restricciones para poder seguir al volante
La joven, de 36 años, quedó traumatizada tras el grave siniestro ocurrido en marzo del 2004, en el que perdieron la vida los otros dos ocupantes del coche. Acaba de publicar un libro contando «esa historia que me fastidió la vida»
Siete están en el norte del país, en Oporto y Vilanova de Gaia; la instalación de estos dispositivos ha reducido la siniestralidad de manera drástica en el país