Sus actividades como hombre de confianza del dictador Trujillo fueron mucho más oscuras que sus aireadas relaciones con las mujeres. A él nadie podría llamarle truhan del amor, como esos que ahora acechan desde las redes en busca del bolsillo de corazones solitarios: su fama ya le precedía. En asuntos de faldas, eso sí, Rubi ganaba siempre.
Los autocares que salen de la ciudad herculina con destino París o Berlín van prácticamente llenos todas las semanas. Suele montarse gente que prioriza el dinero al tiempo y jóvenes que buscan alternativas menos contaminantes que el avión
La Rapa, los Xenerais do Ulla, sus rutas jacobeas, los jardines del pazo de Oca o una colección de iglesias románicas son solo algunos de sus atractivos