No solo en su aldea de Meixonfrío (Entrecruces), sino que todo Carballo quedó conmocionado por la tragedia. El fallecido era un muchacho alegre, como corresponde a su edad, y muy vital
«Queríamos una población gallega. Estuvimos viendo zonas, pueblos que tuvieran que ver con la pesca [en este caso, las conservas], y que no fueran muy grandes», explican desde el departamento de comunicación de la compañía