La disolución se produce al perder su objeto social, que era la explotación del contrato de gestión del Centro de Tratamiento de Residuos Industriales de Galicia (CTRIG)
Según los planes de la compañía, las instalaciones medirán 45.094 metros cuadrados de superficie, a los que habría que añadir otros 2.899 metros para las conducciones de graneles líquidos, que consistirán sobre todo en hidrocarburos.