Una inglesa entre gallegos

? «La faz entera del país es repelente», escribió James Bruce al término de su viaje a Galicia en 1757. Mitad viajero, mitad espía al servicio de la corona británica, el futuro explorador del Nilo no halló cosa alguna de interés durante sus once días de estancia en estas latitudes. Siglo y medio después, su compatriota Catherine Gasquoine Hartley, con la retina menos empañada por los prejuicios, quedó prendada para siempre de la belleza de Galicia y del «vigoroso movimiento de progreso y reforma que se está produciendo».