El presidente argentino vivió un baño de multitudes en la capital dezana, cuyo centro en Buenos Aires acogió sus reuniones en la clandestinidad durante la dictadura. Lo recuerda el que fuera concejal cuando Cuíña fue alcalde de Lalín
Recién llegado a la alcaldía de Ribadeo, lidió con los intentos del Gobierno de ignorar a quien la tradición popular atribuye la obra, el expresidente Leopoldo Calvo-Sotelo
Lo hacía el recientemente fallecido Xerardo Fernández Albor, entonces presidente de la Xunta, quien coincidió con el director general de la compañía en calificar la fecha como "histórica"