Los vendedores ambulantes dicen que les tratan como a ladrones y piden que les dejen trabajar Hay en Compostela medio centenar de buenas razones para practicar la integración social. Son los vendedores ambulantes, en su inmensa mayoría mujeres gitanas, expulsados por la Policía Local de la Praza de Abastos. Ahí se habían asentado pese a carecer de autorización. «Nos tratan como a ladrones, pero sólo queremos trabajar honradamente para comer», explica Araceli Jiménez mientras trata de calmar los ánimos de sus compañeras. «Por favor, echen una mano a esta gente», suplica.
I.C.