Empleó diez días en construir esta réplica, capaz de mostrar textos, películas o bajar archivos a través de órdenes introducidas desde su pantalla táctil, como todo «ordenador tableta» que se precie.
Un tribunal alemán confirmó a mediados de septiembre que la popular tableta electrónica de la firma surcoreana infringe patentes de diseño del iPad de Apple.
La tienda electrónica ha comenzado a distribuir su dispositivo, que cuesta 199 dólares y funciona con el sistema operativo Android de Google, un día antes de lo previsto.