María Flor Calvo Vázquez y su marido Amable González abrieron el negocio a finales de los 70 después de trabajar en Francia: él como jardinero y ella con flores, y hoy el establecimiento está a cargo de su hija Mariluz
La gravedad de la situación ha obligado a imponerlo hasta diciembre en las regiones y provincias autónomas de las cuencas del río Po y de los Alpes Orientales