Ferrol se abre de nuevo al mar
Comienza el derribo de la larga y tricentenaria muralla que separa la ría del centro urbano de la ciudad Su puerto se ha colocado el decimoquinto de la península por tráfico de mercancías, por sus calles pasean casi 3.000 militares de la Armada, a sus aguas le deben el pan cientos de mariscadores y en su costa tiene sede el mayor astillero castrense de España. Así que Ferrol es toda una ciudad marítima. Y, sin embargo, no mira al mar. No mira porque no puede: una gran muralla -se eleva siete metros y a lo largo mide dos kilómetros- separa el casco urbano de la ría. Sucede así desde hace tres siglos, aunque ahora la cosa empieza a cambiar. Esta semana fue derruido un tramo de muro; el próximo año caerán otros 150 metros. Ferrol se abre al mar.
M. CH.