Representa como pocos el disfrute del buen vivir. Del placer de una buena mesa y, aún más, de un buen vino. Ha hecho de la cocina su segundo hogar. Y confiesa que hoy no entiende su labor como actor sin la de gastrónomo. Aprovechamos su estancia en Galicia para ahondar en su vertiente gourmet
CARLOS CRESPO