Un día más, los corredores humanitarios fracasan y el cerco contra Mariúpol no cesa. Ya entierran los cadáveres en fosas comunes, mientras la población sigue sin agua, luz o gas. Y no es fácil conseguir comida.
Los hermanos Tito y Eva Garat partieron este miércoles con destino a Medyka cargados de artículos de primera necesidad donados por asociaciones y particulares
Agnieszska conduce 600 kilómetros al día para ir hasta la frontera a echar una mano. Como ella, muchos ciudadanos se vuelcan para auxiliar a quienes huyen de la guerra