Es una tradición que se mantiene intocable desde hace cien años y que varios locales emblemáticos, como el Shanghai o la Flor Noyesa, popularizaron desde la década de los 30. Otros establecimientos, famosos por sus patatas fritas, hasta tenían una cocinera para ello
Compostela cuenta con 42 colegiados en activo, duplicando la ratio española de negocios de visión por habitante y muy por delante de todas las urbes gallegas