La madrileña, de 17 años, se ha convertido en la sensación de la primera jornada de los Juegos de Tokio y estuvo a punto de imponerse en la final de taekuondo a la favorita, de Tailandia. Solo un golpe a 6 segundos de acabar el combate la dejó sin el oro
La baja tolerancia a los contagios para primar la salud, como aplauden los expertos, y la presión social hicieron que se vetase la presencia de público