Su fallecimiento el pasado domingo deja al rock sin uno de sus más revolucionarios referentes. Odiado y querido a partes iguales -nunca pretendió ser el más simpático de la clase-, el neoyorquino consiguió algo complicado en el negocio de la música: respeto. Sirva esto como homenaje al hombre que lo transformó todo
FERNANDO MOLEZÚN