Los ganaderos de la zona prefieren vender sus reses al Estado para salvar la cabaña
Titulares de explotaciones de leche optan por quedarse con animales que han acabado su ciclo productivo El continuo goteo de casos de animales infectados por la encefalopatía espongiforme bovina y la obligación de sacrificar todas las cabezas de una explotación en la que aparezca un ejemplar que dé positivo en el test priónico, ha sembrado el miedo entre los ganaderos del área barbanzana, que temen que alguna de sus vacas padezca el mal y les ordenen desprenderse de la cabaña. Ante esta situación, muchos propietarios de la comarca prefieren vender al Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) las reses de las que desean desprenderse porque, de esta forma, se procede a su incineración sin practicarles previamente el test rápido de la enfermedad. Esto les evita posibles problemas económicos.