La normativa comunitaria obliga a eliminar a partir del 1 de marzo todos los animales que mueran en granjas La ecuación planteada por la UE para prevenir el avance de la enfermedad de las «vacas locas» se complica. La normativa comunitaria obliga, a partir del 1 de marzo, a destruir los cerdos y pollos que mueran en las explotaciones. Esta medida contribuirá a colapsar todavía más las cinco plantas incineradoras autorizadas que existen en España y por eso, el Gobierno central no descarta plantear una moratoria a esa decisión europea. La incineración de todos los animales supondrá, según los ganaderos, unos 34.000 millones de pesetas. José María Aznar afirmó ayer que la crisis será «larga», por las lagunas científicas que aún existen.
REDACCIÓN