Recién llegado a la alcaldía de Ribadeo, lidió con los intentos del Gobierno de ignorar a quien la tradición popular atribuye la obra, el expresidente Leopoldo Calvo-Sotelo
Asegura que «su rasgo más característico son sus sorprendentes arcos, cúpulas y agujas de piedra que el mar, el viento y el paso del tiempo han esculpido como si fueran esculturas»