El sector servicios despunta en beneficios pero no crea empleo

En julio Asturias se situó entre las cuatro comunidades con mayor incremento en volumen de negocio pero la última en puestos de trabajo


Redaccion

A la hora de hacer balance de beneficios del mes de julio, el sector servicios en Asturias vive un momento dulce. La cifra de negocios del sector terciario asturiano se situó entre las más altas del país, con un incremento interanual del 9,3%, de los más elevados entre todas las comunidades autónomas y sólo superado por Madrid, País Vasco y Cantabria. Pero ese balance tiene un reverso tenebroso, un lado oscuro que se refleja en la cuenta de la creación de empleo en el mismo periodo, apenas nulo. Es de hecho la cifra más baja de todo el país, situando a Asturias como la última de las comunidades autónomas en la promoción de puestos de trabajo en el sector: cero, ninguno, en la comparación con el mes anterior de junio, y apenas 0,9 en la medida respecto al año anterior. El sector servicios asturiano ha despuntado en beneficios al término del verano pero sin reflejo en el empleo.

La Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei) publicó los gráficos de estas cifras tomando como referencia los últimos datos actualizados del Instituto Nacional de Estadística (INE) a fecha del 21 de septiembre. En ambas imágenes se puede apreciar el contraste entre la cifra de negocios y la creación de empleo.

¿Cuál es la causa de este fenómeno? Una primera lectura sería la de un espectacular incremento de la productividad, con mayor facturación usando el mismo número de recursos. «Sin embargo», según destacó la secretaria de Política Sindical de UGT Asturias, Mar Celemín, «probablemente estará pasando que una misma persona está trabajando más horas de las que que le corresponde». A juicio de los sindicatos buena parte de este contraste se explica por la precariedad laboral que marca de forma muy intensa el sector servicios, singularmente la hostelería y las ocupaciones relacionadas con el turismo.

«El sector no está repercutiendo la mejora que ha tenido durante el verano para crear un mayor volumen de empleo y probablemente lo que refleje también es que hay trabajadores con jornadas efectivas mayores de las que realmente están contratadas», apuntó Mar Celemín.

En términos similares se pronunció el secretario general de la Federación Servicios de CCOO de Asturias, Alfredo García, quien indicó que «es el tipo de contratación que se está haciendo en Asturias que es lamentable, no sabemos ya por dónde atajarlo» y añadió que  «son contratos precarios, es que no puedes hacer tres contratos que son a media jornada pero luego hay que hacer la jornada completa».

Ambos destacaron además el hecho de que el convenio de la hostelería lleve estancado, sin acuerdo por la renuencia de la patronal, desde el año 2011. En este sentido, García resaltó que las cifras de empleo reflejan «la cruda realidad de lo que es el sector y luego está el convenio, un tema tan encallado, y no sé por qué si los datos nos avalan, hay más ventas, suben los precios pero no quieren bajarse de la burra de la negociación del convenio». Por su parte, Celemín señaló que «hay que tener en cuenta la poca calidad del empleo que se da en los sectores relacionados con el turismo y que el convenio de la hostelería lleva varios años en conflicto y no se acaba de firmar».  

«Esto tiene que cambiar, tiene que darse una tecnificación del sector y eso pasa todo por unas condiciones dignas de trabajo y un convenio apropiado» insistió Alfredo García quien, en todo caso, apuntó que con la leve recuperación de los últimos años «afortunadamente la gente está empezando ya a cansarse y está optando por otros empleos que no son la hostelería, más que nada por las condiciones de trabajo».

La precariedad es la tónica dominante en todo el sector servicios, no sólo en la hostelería. Semanas atrás se denunció que Liberbank, la antigua Cajastur, ofrece a las limpiadoras contratos de apenas 40 minutos semanales, contratos que se van encadenando semana tras semana pero que apenas llegan a sumar unas horas al final del mes; y el rendimiento en el salario llega a ser igual de escaso: según algunos cálculos apenas 40 euros mensuales.

«Que se oculten las jornadas que realmente se hacen, eso impide que haya una creación de empleo mayor», concluyó Celemín.

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MANUEL VARELA

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Claudia tiene 37 años y un contrato en prácticas. No es su verdadero nombre, pero ve arriesgado presentarse sin saber hasta cuándo mantendrá tu puesto. «No sé lo que va a pasar. Tengo esa sensación de que, mientras no te echen, ya es un triunfo», sonríe. En España hay otras 600.000 personas como ella, profesionales de entre 35 y 40 años con fecha de caducidad en su lugar de trabajo. Pero no siempre fue así, al menos para esta informática. 

 «No había contratos como los que hay ahora. Estuve en sitios donde ya era fija pasados tres meses», recuerda. Claudia calcula que «todo empezó a ir de mal en peor» en el 2008, el año en que comenzó una crisis económica que en cuestión de meses segó más de un millón de empleos hasta alcanzar una tasa de paro que rozó el 15 % en diciembre. «Ahí se estropeó la cosa. Se tomaron decisiones que no favorecieron nada a los contratos».

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