Bruselas deja en manos del Reino Unido el acceso de la flota a las aguas británicas

La Comisión Europea sacrifica los intereses del sector para poder cerrar el acuerdo del «brexit»


Bruselas

Los británicos tendrán la última palabra. El Reino Unido podrá finalmente decidir si abre las puertas de sus caladeros a la flota comunitaria cuando finalice el período transitorio del brexit el 31 de diciembre del 2020. A pesar de tener un mandato negociador claro para blindar el acceso de la flota a las aguas británicas antes de sellar el acuerdo de salida, Bruselas cedió en el último suspiro de las negociaciones a las presiones del Reino Unido.

Según los términos acordados, los británicos tendrán acceso a una unión aduanera con la UE con aranceles cero y sin cuotas para sus productos. Y todo ello sin garantizar el acceso de los buques europeos a sus aguas después del 31 de diciembre del 2020, cuando finaliza el período transitorio. Allí faenan unos 140 barcos gallegos, repartidos entre el caladero del Gran Sol y las Malvinas. Bruselas renuncia así a una de las condiciones de última hora impuestas por un grupo de países entre los que se encontraban España, Portugal, Francia, Bélgica, Dinamarca e Irlanda.

El acuerdo al que han llegado Londres y Bruselas es cerrar antes de julio del 2020 un tratado ambicioso de pesca entre la UE y el Reino Unido, que permita el acceso recíproco de las flotas y los productos pesqueros en el área de libre comercio. «Necesitaremos un acuerdo futuro para acceder a las aguas y posibilidades de pesca. No podemos anticipar el resultado. Si no hay acuerdo, los productos pesqueros y acuícolas no entrarán en la unión aduanera», explican fuentes de la Comisión, antes de admitir que «no todos [los países] están contentos con esta solución». Lo confirman también fuentes diplomáticas españolas: «El grupo de trabajo de los negociadores nos ha reconocido que no se ha cumplido el mandato del Consejo porque el Reino Unido no ha querido. Se intentará negociar un acuerdo de pesca antes del período transitorio», aseguran, indicando que se guardan un as en la manga por si el Reino Unido pretende cerrar sus aguas a partir del 2020. 

535 millones gallegos

Así pues, el futuro de comunidades pesqueras como la de Galicia estará ligado a decisiones que se tomarán en Londres y Bruselas. Y eso que hay 535 millones de euros gallegos en juego, según estimaciones de la Xunta. ¿Qué puede pasar si el Reino Unido renuncia a su acceso a los mercados pesqueros a cambio de mantener sus recursos pesqueros en exclusiva? Londres podrá sellar sus caladeros a cal y canto y llevarse por delante al 15 % de la flota europea, según calculó la Alianza Europea de la Pesca en 2017. Entre 500 y 600 buques con banderas comunitarias se irían al desguace y la UE perdería unos 6.100 empleos pesqueros en regiones altamente dependientes de este sector, en el que un tercio de las capturas que desembarca procede de aguas británicas.

Fuentes del Consejo restan importancia a este tropiezo negociador. Creen que las aguas británicas seguirán abiertas: «Si no nos venden sus productos pesqueros, ¿a quién se los van a vender?», deslizan.

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