Esto es lo que debes comer si estás dejando de fumar

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Es fundamental reducir durante un tiempo el consumo de café y buscar alimentos saludables que involucren la masticación para mitigar la ansiedad

31 may 2022 . Actualizado a las 17:34 h.

Decir adiós definitivamente al tabaco es un gesto maduro y razonable, pero el temor a sufrir una ansiedad que obligue a atracar la nevera todas las noches puede dar al traste con la voluntad de muchos. No es una leyenda urbana eso de que cuando un fumador abandona los cigarrillos, engorda entre dos y cinco kilos en los meses posteriores a haber dejado el hábito, pero existen rutinas y alimentos, secundados por diversos estudios, que sin ser un peregrinaje a Lourdes, pueden ayudar a mitigar los niveles de ansiedad, a crear cierta aversión al tabaco o a convertir la deshabituación a la nicotina en una cuestión más llevadera.

Tras consultar a tres especialistas en nutrición, queda claro que hay consenso en un punto: es prácticamente obligatorio para los fumadores darle un descanso al café. «La mayoría de fumadores tiene un consumo muy elevado de café, y suelen tomarlo con un pitillo, generando esa asociación que puede hacer flaquear a un fumador cuando está dejando el tabaco. Pero, además, en estos momentos es muy importante reducir los niveles de ansiedad, y tanta cafeína genera el efecto contrario», comenta la experta Blanca Couce. Por otro lado, Viki Lorenzo considera que puede ayudar, y mucho, cambiar de hábitos. Con esto hace referencia a que si uno frecuenta la misma cafetería a media mañana para tomar un café y el mismo bar para tomar una caña, con sus respectivos pitillos, lo mejor es darles carpetazo por un tiempo, precisamente para perder las nocivas costumbres que el fumador tiene implementadas.

Otro punto esencial en este delicado momento es ser riguroso con eso tan manido, pero eficaz en voz de los expertos, de hacer cinco comidas al día. «Es importante no saltarse ninguna para tener siempre el estómago más o menos lleno y que no aparezca esa necesidad de comer incontrolable», explica Belén Suárez Catrain, para añadir Couce que esta delicada situación suele dar lugar a lo que entre especialistas se conoce como «hambre emocional». «Llega de repente con un antojo específico, de un alimento concreto, y suele tratarse de una ingesta bastante grande que acarrea un sentimiento de culpa», apunta. Y añade esta experta: «Además en esta tesitura suele tenderse también al picoteo, para estar ocupado, y normalmente de productos ultraprocesados, ricos en grasas y azúcares que pueden llegar a suponer hasta un tercio de la ingesta diaria de energía; esto puede generar grandes variaciones en el peso».