La pandemia volatiliza en España más de 73.000 millones de riqueza hasta junio

Seis años después, el país vuelve a la recesión tras una caída histórica del PIB del 18,5 %

No por esperado, el golpe ha sido menor. La pandemia ha volatizado en España más de 73.000 millones de riqueza, ya que -debido al confinamiento y la hibernación forzosa de la actividad para controlar la expansión del virus- el producto interior bruto del país quedó reducido en la primera mitad del año a algo menos de 545.000 millones de euros, frente a los casi 618.000 del mismo período del 2019. La actividad frisó los 245.000 millones en el segundo trimestre, muy lejos de los más de 300.000 millones que el PIB marcó en cada cuarto del pasado año, con una economía libre de las restricciones a las que ahora obliga la enfermedad.

El avance de la contabilidad nacional publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) certifica el mayor desplome de la historia del PIB -solo comparable a épocas de guerra-, al retroceder un 18,5 % trimestral entre abril y junio, una cifra que triplica de largo la contracción del trimestre previo, que fue del 5,2 %. En términos interanuales, el hundimiento es aún más dramático: del 22,1 %, frente al 4,1 % hasta marzo.

Así las cosas, seis años después de superar la última crisis, la economía española vuelve a entrar en recesión (la tercera en lo que va de siglo), al encadenar dos trimestres consecutivos con descenso del PIB. En la serie histórica del INE, que arranca en 1970, hay que remontarse al primer trimestre del 2009, en el estallido de la crisis financiera, para encontrar la que hasta ahora era la mayor caída trimestral, que fue entonces del 2,6 %, siete veces menor que el desplome provocado por el covid.

El consumo, sin pulso

Tan desoladoras cifras se explican por la parálisis económica obligada para contener la propagación del virus. Con la población en sus casas, y empresas y negocios cerrados -salvo los servicios esenciales-, el gasto de los hogares, habitualmente el motor que tira del PIB, se hundió nada menos que un 21,2 % respecto al primer trimestre. Entre abril y junio el consumo de las familias volvió a niveles del 2002 y solo el consumo de las administraciones públicas, que avanzó cuatro décimas, compensó ligeramente la atonía de la demanda.

Igual que los hogares se comportaron las empresas, cuya inversión productiva cayó un 21,9% entre el segundo trimestre, multiplicando por más de cuatro la contracción de los tres meses anteriores. Destaca el desplome de la inversión en maquinaria y bienes de equipo, así como en viviendas y construcción, por encima del 25 %.

Al páramo de la demanda nacional, que lastró en más de 19 puntos el crecimiento interanual del PIB, hay que añadir también la falta de músculo de la demanda externa, que restó otro 2,9 % a la evolución de la economía, 2,5 puntos de caída adicional respecto al primer trimestre.

Y es que, en un escenario de crisis sanitaria global, con fronteras cerradas y países hibernados, las exportaciones de bienes y servicios se desplomaron un 33,5 %, cuatro veces más que entre enero y marzo, aunque también se redujeron las importaciones: un 28,8 %, frente al 6,6 % del período previo.

Los datos del INE confirman las previsiones avanzadas por otras instituciones que, como el Banco de España o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), situaban en el entorno del 20 % la caída de la economía entre abril y junio. En concreto, el Banco de España pronosticó un retroceso de la actividad de entre el 16 y el 21,8 % para este trimestre, que se descontaba ya como el más duro, al concentrar el grueso del impacto del cerrojazo de la actividad durante el estado de alarma. De este modo, la cifra que ayer publicó el INE está a medio camino entre el escenario de recuperación más temprana y el más pesimista.

Cálculo provisional

En todo caso, el propio INE subrayó ayer el «desafío estadístico» que supone la pandemia y la provisionalidad de los datos avanzados. Recordó que los cálculos del PIB se han hecho en su mayoría con indicadores de actividad cerrados hasta mayo, pero complementados con estimaciones de junio, por lo que anuncia ya que la revisión futura de las cifras adelantadas ayer puede ser de una «magnitud mayor que la habitual». En este sentido, cabe recordar que la reactivación de la economía se aceleró en junio, al completarse el desconfinamiento, por lo que la caída del PIB del trimestre podría ser finalmente menor a la avanzada.

La última previsión del Gobierno es que la contracción de la economía se sitúe este año en el 9,2 %, una estimación que la Autoridad Fiscal empeora, en una horquilla de entre el 10,1 y el 12,4 %, en función de la duración de la pandemia. Tampoco el FMI se muestra optimista y eleva al 12,8 % la caída de España, farolillo rojo de la UE. En lo que todos coinciden es en que el daño final dependerá de si hay o no rebrote en otoño.

Los beneficios de las empresas caen el doble que los salarios

La violencia con la que el coronavirus gripó la economía ha tenido repercusión directa en empleo, salarios y beneficios de las empresas, como muestran los datos del INE. Comparada con el mismo trimestre del 2019, entre abril y junio la remuneración de los asalariados descendió un 13,1 % (frente a un ascenso del 2,6 % en los tres meses anteriores), prácticamente la mitad del 26 % que se hundió el excedente de explotación bruto, o lo que es lo mismo, los beneficios empresariales.

En un comunicado para valorar las cifras del PIB, la CEOE calificó de «preocupante» tal contracción «sin precedentes» de las ganancias, subrayando que refleja la «dramática» situación de las empresas y las dificultades que atraviesan, por lo que reclamó al Ejecutivo «mantener e intensificar» las medidas de apoyo al tejido productivo. Advirtió que «si no se recuperan las empresas, no es posible que se consiga normalizar la actividad económica».

El INE explica que la referida caída de la remuneración es consecuencia de la bajada del 16,4 % del número de asalariados, ya que la retribución media creció un 3,9 %, frente al 1,8 % del trimestre previo.

Como ya hiciera al presentar la última encuesta de población activa, el instituto estadístico advierte que la insólita situación provocada por el virus hace que ciertas variables, como el caso de las horas efectivamente trabajadas, sean más relevantes en este momento para medir la evolución del empleo y las medidas para minimizar el impacto de la enfermedad en el mercado laboral (como los ERTE), en lugar de la fórmula habitual de los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo.

Así, las horas efectivamente trabajadas bajan un 21,4 % respecto al primer trimestre (un 24,8 % interanual), frente al 17,7 % que retroceden los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, debido a la reducción de las jornadas medias a tiempo completo (4,5 %).

En términos anuales, el empleo cae un 18,5 %, lo que supone que en un año se han destruido casi 3,4 millones de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo.

Los datos también reflejan un retroceso de la productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo (-4,4 %), que sin embargo sube un 3,6 % cuando se mide por hora efectivamente trabajada, efecto de los ERTE.

También el coste laboral unitario crece un 8,7 % respecto al mismo trimestre del 2019, una tasa 7,4 puntos superior a la variación del deflactor implícito de la economía (1,3 %), algo que -igual que la subida media de los salarios- preocupa a la patronal, que advierte que, puede poner en riesgo la recuperación.

España, farolillo rojo de las economías europeas

La economía de la zona euro se contrajo a una tasa trimestral del 12,1 % entre abril y junio. En el conjunto de la Unión Europea, la caída fue de un 11,9%, según el primer avance —sujeto a revisión— dado a conocer por la oficina comunitaria de estadísticas, Eurostat. Son, con mucho, los mayores desplomes históricos registrados por las economías del club europeo. Al menos desde que dieron comienzo las series y la recogida de datos por parte de Eurostat, en 1995.

En el primer trimestre de este 2020, la caída del PIB ya había sido de un 3,6 % en la zona euro y de un 3,2 % en la UE, como consecuencia del primer golpe de la pandemia y el confinamiento para poner coto a la expansión de la enfermedad.

Europa ha entrado en recesión técnica, por tanto, tras sumar dos trimestres consecutivos de contracción. La economía española, con su caída trimestral del 18,5 %, ha sido la que mayor desplome registró de entre las que han publicado sus datos.

Al farolillo rojo de España le sigue en el ránking la vecina Portugal, cuyo PIB cayó un 14,1 % entre abril y junio. Algo más moderado fue el retroceso de la economía francesa, del 13,8 %. De hecho, el bajón ha sido menos abrupto de lo que el instituto de estadística galo había anticipado a mediados de junio, cuando cifró el descalabro en el 17 % del PIB.

Las medidas de apoyo adoptadas y el levantamiento de las restricciones aminoraron el golpe que, según señaló ayer el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, fue «menos grave de lo esperado» y demuestra que «no somos impotentes frente a la crisis» y que «podemos mejorar las cosas».

Las economías italiana y belga, por su parte, se contrajeron más de un 12 %: el 12,4 y el 12,2 % respectivamente. Los otros dos países que vieron recortado su PIB en más de diez puntos fueron Austria (10,7) y Alemania (10,1).

En tasa interanual, la contracción de la economía de la eurozona fue de un 15 %, mientras que el PIB de la Unión Europea cae seis décimas menos. Estas cifras contrastan con los retrocesos sufridos en el trimestre anterior, que fueron de un 3,1 y de un 2,5 %, respectivamente. De nuevo, España fue el país más damnificado por la crisis, con un recorte interanual del PIB del 22,1 %, cifra que quedó limitada a un 19 % en Francia y a un 17,3 % en Italia. El PIB alemán, por su parte, sufrió un descenso anualizado del 11,7 % en el segundo trimestre.

La heterogeneidad de las cifras evidencia, por un lado, cómo la estructura productiva de cada país le hace más vulnerable o resistente a crisis como la sobrevenida, recuerda Santiago Carbó, director de estudios financieros de Funcas. En el caso de España, el golpe que ha supuesto para el turismo —por su enorme peso en la economía— explica en buena parte que la caída del PIB haya sido más intensa que, por ejemplo, en Italia o Francia.

A lo anterior se suman también la diferente duración e intensidad del confinamiento y la cuantía e impacto de las políticas paliativas y de recuperación.

Sánchez destaca que España ya está en la fase de recuperación y el PP lamenta la «debacle histórica»

Pedro Sánchez afrontaba su reunión con los presidentes autonómicos con la sombra del PIB cerniéndose sobre él. Por la importancia de la cita, el jefe del Ejecutivo quiso quitar algo de hierro al asunto y encarar el batacazo económico transmitiendo un mensaje de esperanza. Justificó el presidente que el «inédito» desplome de la economía obedece al «confinamiento tan estricto» decretado para «doblegar la curva y mantener a raya» al virus. Pero, añadió, «ese momento ya ha pasado», y después de la etapa de resistencia «vino la reactivación económica». Una recuperación que, añadió, debe ser el objetivo que persigan todas las administraciones, que deben conseguir fijar los «pilares» del crecimiento económico «para que sean sólidos» y favorezcan «a los trabajadores del futuro».

Positiva se mostró también la secretaria de Estado de Economía, Ana de la Cueva, que destacó que el desplome del PIB «está en línea» con lo previsto por el Gobierno, que ya esperaba que el mayor impacto económico tendría lugar en el segundo trimestre. Pero incidió en que los indicadores más recientes reflejan ya una reactivación que depende, para afianzarse, de que la situación sanitaria no se agrave.

El líder del PP, Pablo Casado, por su parte, ve «lamentable» que el jefe del Ejecutivo «se aplauda tanto tras la debacle histórica» que ha experimentado el PIB y alertó de una «catástrofe social de siete millones de desempleados».

El jefe de la oposición incidió también en que el comportamiento de la economía española es peor que la del resto de socios europeos: «La crisis no es simétrica, sino que afecta más a los que peor gestionan, despilfarraron y se endeudaron antes de la pandemia».

«Horizonte escalofriante»

Desde las filas de Ciudadanos, alertaron del «horizonte escalofriante» que se presenta para España con los datos conocidos ayer. «Ante este drama, hay que huir del populismo y apostar por acuerdos de Estado y reformas de futuro», aseguró la presidenta de la formación, Inés Arrimadas.

Ante estas cifras, los empresarios urgen a tomar medidas. La CEOE avisó ayer al Ejecutivo de que, sino se intensifican las medidas de apoyo a las empresas y al tejido productivo, no será posible normalizar la actividad económica. Por su parte, UGT abogó por mantener los estímulos económicos y hacer una política fiscal expansiva.

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