Lo que Trump y sus seguidores han enseñado al mundo de América

Anne Applebaum THE ATLANTIC

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María Pedreda

El atractivo de la democracia estadounidense era su mejor activo en el extranjero, pero el presidente ha destruido ese legado incitando a la violencia política

08 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hemos promovido la democracia en nuestras películas y libros. Hemos hablado de la democracia en nuestros discursos y clases. Incluso hemos cantado sobre la democracia de una a otra costa en nuestras canciones nacionales. Tenemos oficinas gubernamentales completamente dedicadas a pensar sobre cómo podemos ayudar a otros países para convertirse en democracias. Hemos creado instituciones para hacer lo mismo.

Y aún a día de hoy el arma más importante que los Estados Unidos ha ideado nunca en defensa de la democracia, en defensa de una política libre, en defensa de los derechos universales, en defensa de las leyes, sigue siendo el poder del ejemplo. Al fin y al cabo, no han sido nuestras palabras, nuestras canciones, nuestra diplomacia, ni siquiera nuestro dinero ni nuestro poder militar lo que importaba. Han sido más significativas las cosas que hemos conseguido: los dos siglos y medio de transiciones pacíficas de poder, la lenta pero gran difusión de nuestra forma de vida, y las duraderas y sólidas tradiciones de debates civilizados.

En 1945, los países que habían sido ocupados por los nazis en el oeste de Europa eligieron ser democráticos, en parte porque aspiraban a parecerse a sus liberadores. En 1989, los países que habían sido ocupados por los comunistas en el este de Europa también eligieron convertirse en democracias, en parte porque ellos también querían unirse a los grandes y prósperos países que amaban la libertad, guiados por la alianza democrática liderada por América. Una gran variedad de países de Asia, África y Sudamérica también eligieron la democracia en las últimas décadas, también en parte porque ellos querían ser como nosotros, porque vieron un camino para resolver de forma pacífica sus propios conflictos tal y como nosotros hicimos, utilizando las elecciones y el debate en lugar de la violencia.