Cataluña decide hoy si da continuidad o no al proyecto independentista

Hasta nueve de las 23 listas en liza tienen opciones de lograr representación


Redacción

Más de cinco millones de catalanes están llamados este domingo a las urnas en las decimoterceras elecciones autonómicas en la comunidad desde la restauración de la democracia y la aprobación del Estatuto. Unos comicios en los que los votantes deben decidir si Cataluña sigue enmarañada en lo que queda del ya largo procés, si lo reorienta o si le da carpetazo. Serán también las quintas elecciones desde el 2010, cuando la política catalana se encaramó a un carrusel de inestabilidad y repeticiones electorales hasta entonces inéditas en un escenario dominado durante décadas por la extinta CiU: en diez de las doce citas fue la formación que obtuvo más escaños y en ocho de ellas ganó también en voto popular. Solo los posconvergentes de Junts en el 2015 y Ciudadanos en el 2017 rompieron esa hegemonía ganando a la vez en papeletas y diputados. Los socialistas cosecharon más sufragios en 1999 y el 2003, pero Convergencia se impuso en ambas citas en número de parlamentarios.

5.368.881 catalanes —sobre una población total de 7.680.479 habitantes— están convocados hoy, la mayor parte de ellos en la provincia de Barcelona, que con 3.998.444 ciudadanos con derecho a voto elegirá a 85 de los 135 diputados del Parlamento autonómico. En Gerona se asignarán en esta jornada 17 escaños; otros 15 en Lérida, y Tarragona decidirá el destino de otras 18 plazas en el hemiciclo de la Ciudadela.

Caída de la participación

La participación será una de las claves de la jornada, ya que todos los sondeos apuntan a un notable incremento de la abstención —a causa de la pandemia y del hartazgo ciudadano— que podría alterar significativamente los actuales equilibrios parlamentarios. En el 2017 se cosechó un récord de asistencia a las urnas, con un 79,09 % del censo, pero se estima que este porcentaje podría desplomarse hasta en 20 puntos.

Ningún cabeza de lista de las principales formaciones en liza repite respecto a la convocatoria del 2017. Carlos Carrizosa (Cs), Laura Borràs (Junts), Àngels Chacón (PDECat), Pere Aragonès (ERC), Salvador Illa (PSC), Jéssica Albiach (En Comú), Dolors Sabater (CUP), Alejandro Fernández (PP) e Ignacio Garriga (Vox) lideran nueve de las 23 candidaturas que aspiran a lograr representación en la Cámara.

Las últimas encuestas auguran que las formaciones más votadas rondarán los 30 escaños, muy lejos de la mayoría absoluta de 68 diputados, lo que, añadido a los vetos cruzados entre siglas, obligará a tejer complejas alianzas para formar Gobierno.

La principal incógnita que se resolverá esta noche es si se reedita el Gobierno de coalición entre Junts y Esquerra, con el apoyo parlamentario de la CUP, o si Salvador Illa logra los escaños suficientes para presidir un tripartito de izquierdas con PSC, ERC y los comunes, aunque los republicanos han rechazado ya —incluso por escrito— cualquier opción de un acuerdo con los socialistas.

La fragmentación política se refleja en la multiplicación de candidaturas: 15 concurren por Barcelona y hasta 18 en cada una de las otras tres provincias, un incremento notable frente a las 9 de Barcelona y Tarragona, y las 10 de Gerona y Lérida, que compitieron en el 2017. Son en total 23 listas diferentes y suman 2.175 candidatos al Parlamento catalán: 1.155 hombres y 1.020 mujeres.

Para garantizar que el papel no se queda corto, incluso en el caso de que todo el censo electoral decidiese acudir hoy a votar y lo hiciese además en bloque por un mismo partido, en las mesas habrá disponibles 5.361.290 papeletas de cada una de las candidaturas. Otros cinco millones se han enviado a los domicilios para facilitar que los votantes acudan con su sobre ya preparado y reduzcan al mínimo la estancia en los colegios para evitar contagios.

Nueve mil mesas

947 municipios de la comunidad se reparten 1.240 distritos y 2.763 colegios electorales, de los cuales 1.728 pertenecen a la provincia de Barcelona. Una de las claves de esta cita estará en las mesas. Serán 9.139, con 27.417 miembros titulares y otros 54.834 suplentes. Cada mesa se compone de un presidente, dos vocales y seis suplentes (dos por puesto). Bastan tres de ellos para que se pueda constituir formalmente. La Generalitat asegura que el 99,9 % de las mesas tienen garantizada la presencia de este mínimo de tres integrantes, por lo que desde el Gobierno autonómico insisten en que las elecciones discurrirán «sin problemas».

A pesar de las muestras de confianza del Ejecutivo catalán, más de 30.900 ciudadanos que habían sido elegidos por sorteo para formar parte de los puntos de votación (más de un 35 % del total de convocados) presentaron alegaciones ante las juntas electorales de zona para pedir que no se les obligase a estar presentes en las mesas en el actual contexto de pandemia de covid-19.

 

Catorce mil policías y tres mil responsables de seguridad sanitaria velarán por el proceso

El despliegue policial para garantizar la seguridad de la jornada se ha reforzado respecto al dispositivo del 2017 a causa de la pandemia, ya que para minimizar riesgos, el departamento de Interior de la Generalitat ha decidido evitar que los agentes patrullen durante el día por diferentes colegios y ha optado por lo que ha denominado «binomio estático»: dos agentes custodiarán de forma permanente cada uno de los centros electorales.

En total, Interior movilizará a 14.200 policías: 10.200 mossos d'Esquadra y 4.000 policías municipales. Serán 2.000 policías autonómicos y 1.200 agentes locales más que en diciembre del 2017, cuando ya se estableció un fuerte dispositivo de seguridad en medio de la tensión generada en Cataluña por los sucesos de octubre y la posterior convocatoria electoral en aplicación del artículo 155 de la Constitución. 

Protocolos sanitarios

A mayores del despliegue policial, la Generalitat enviará a 3.000 responsables de seguridad sanitaria a los 2.763 colegios electorales. Serán los encargados de velar por que se cumplan en todo momento los protocolos contra el covid-19.

Además de las medidas ya obligatorias en cualquier espacio público, como mascarilla, uso de gel hidroalcohólico o distancia de seguridad de al menos un metro y medio en las colas, el Gobierno catalán ha habilitado tres bandas horarias para separar a los grupos de votantes.

La franja de 9 de la mañana a 12 del mediodía queda reservada a los colectivos de riesgo (personas de edad avanzada o con patologías crónicas). Entre las 12 del mediodía y las 19 horas será el turno de los votantes que no pertenecen a grupos de riesgo ni han estado en contacto con el virus. Será de 19 a 20 horas cuando acudan a votar las personas que estén en cuarentena, los contagiados, contactos estrechos o casos sospechosos.

El voto por correo se multiplica, pero todo señala a un descenso en la participación

Durante el arranque de la campaña, tanto Salvador Illa como Pedro Sánchez coquetearon con el «efecto Biden», en alusión al peso que tuvo el voto por correo en la victoria del candidato demócrata en las presidenciales de EE.UU. del pasado noviembre. Los socialistas aspiraban a importar a Cataluña ese modelo para movilizar al votante moderado, tradicionalmente con más tendencia a quedarse en casa en citas muy polarizadas ideológicamente. Pero los comicios norteamericanos reflejaron en el voto postal un incremento global de la participación que, según todos los sondeos, no se va a dar hoy.

No obstante, aunque se prevé un importante ascenso de la abstención por la pandemia, el propio temor a los contagios ha disparado el voto por correo, que ha batido el récord en unas elecciones catalanas. Databa del 2015, cuando se contabilizaron 107.421 papeletas emitidas por vía postal, pero en esta ocasión la cifra ha roto todos los registros desde 1980: 265.647 personas habían tramitado el viernes (último día hábil) esta modalidad de sufragio, una cifra que casi multiplica por cuatro la de 70.477 ciudadanos que en el 2017 optaron por el voto anticipado.

 Las bajas temperaturas y la lluvia pueden disparar aún más la abstención

«Aínda que chova, vota». Hace cuarenta años, este célebre eslogan trató de animar a los gallegos a acudir a las urnas aquel inclemente 21 de diciembre de 1980 en que se aprobó el Estatuto de Autonomía. En Cataluña bien podrían invocar hoy ese lema para instar a la participación en una jornada electoral en la que el tiempo tampoco invitará a salir de casa y darse un paseo hasta el colegio electoral. La lluvia y el frío podrían incrementar aún más una abstención que se intuye histórica.

Según el Servicio Meteorológico de Cataluña, se prevé que este domingo se registren temperaturas bajas, debido a la entrada de una masa de aire frío procedente de Europa central. También habrá lluvias dispersas, especialmente en el litoral.

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