El presidente derrocado se considera un prisionero de guerra, mientras Suiza congela durante cuatro años sus cuentas y activos en Suiza
05 ene 2026 . Actualizado a las 16:01 h.«Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente». Así se declaró este lunes, como ya se preveía, Nicolas Maduro ante el juez federal Alvin K. Hellerstein, en el inicio de la primera audiencia ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. Al pedirle el juez que se identificase el acusado, vestido una camisa azul marino sobre un mono naranja de presidiario, respondió que «todavía sigo siendo presidente de la República de Venezuela», que estaba allí «secuestrado» y que se considera «un prisionero de guerra». «Me capturaron en mi casa en Caracas», dijo antes que lo interrumpiera el juez Hellerstein diciéndole que «ya habrá tiempo y lugar para profundizar en todo esto». A un asiento de separación en el banquillo de los acusados, su mujer, Cilia Flores, se declaró también «completamente inocente».
El juez Hellerstein enfatizó que garantizará que Maduro y su esposa reciban «un juicio y procedimientos justos». «Ese es mi trabajo y esa es mi intención», concluyó en esta primera sesión, que duró menos de una hora y en la que se dio lectura de los cargos y se verificó la identidad de los acusados, entre otros aspectos formales. La próxima audiencia está programada para el 17 de marzo a las 11 (hora local).
El presidente derrocado se enfrenta a cuatro cargos federales: de narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de armas y el uso de estas en apoyo de actividades criminales, así como de colaborar con organizaciones criminales calificadas como terroristas por Washington. Flores, por su parte, está acusada de cargos vinculados a presuntas operaciones de apoyo logístico y financiero a la misma estructura criminal, según documentos judiciales citados por medios estadounidenses.
El abogado de Assange
El matrimonio ha confiado su defensa al afamado penalista Barry Pollack con más de 30 años de experiencia. Entre sus casos estrella está la liberación del fundador de Wikileaks, Julian Assange, tras quince años de litigio y la absolución del contable del gigante energético Enron, Michael Krautz, tras el escándalo de fraude, y de Martin Tankleff, erróneamente acusado de matar a sus padres a los 17 años. Pollack declaró ante el juez que sus defendidos no solicitarán su liberación bajo fianza, pero que podrían hacerlo más adelante. El abogado anticipó un litigio voluminoso y complejo al cuestionar la «legalidad de la abducción militar» de su cliente, ya que se trata del «jefe de un Estado soberano y tiene derecho al privilegio» de su cargo. El juez solicitó a la fiscalía y a la defensa que se aseguren de que los acusados reciban la atención médica adecuada, después de que sus abogados afirmaran que Maduro y su mujer resultaron heridos durante su captura la madrugada del sábado. En el tribunal, Cilia Flores llevaba una venda en la frente cubriendo un hematoma cerca del ojo derecho y al ponerse en pie para declarar culpable se apoyó en un alguacil.
Maduro y Flores fueron trasladados al tribunal desde la prisión federal Metropolitana de Brooklyn en un helicóptero y en un convoy compuesto por cinco vehículos y bajo una fuerte escolta policial hasta el tribunal.
Coincidiendo con la audiencia, el Gobierno de Suiza anunció la congelación de los activos de Maduro y de allegados durante los próximos cuatro años, a fin de evitar la transferencia de «bienes adquiridos ilícitamente», que se suman a las sanciones vigentes desde el 2018. En caso de que se demuestre que los fondos de estas cuentas se lograron de manera ilícita, el Consejo Federal promete que serán revertidos al pueblo venezolano.