Trump asegura que la guerra con Irán está cerca de concluir, pero que se vislumbran semanas de ataques intensos
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Había una gran expectación ante el primer mensaje a la nación desde el comienzo del conflicto en Irán, pero el mandatario se limitó a recapitular y describir los objetivos y las razones de la intervención. Irán responde a las amenazas de Trump y promete ataques «devastadores» contra EE.UU. e Israel
02 abr 2026 . Actualizado a las 17:07 h.«Puedo decir esta noche que estamos en camino de completar todos los objetivos militares de Estados Unidos en breve. Los vamos a golpear con dureza extrema durante las próximas dos o tres semanas». Estas fueron las palabras que enmarcaron el primer mensaje a la nación del presidente Donald Trump desde el comienzo de la guerra con Irán. «Los vamos a hacer retroceder a la Edad de Piedra, que es donde les corresponde estar», remató con una alarmante declaración de intenciones.
Había una gran expectación ante la posibilidad de algún anuncio importante o algún avance significativo en las operaciones; sin embargo, en los 19 minutos de alocución, el mandatario prácticamente no aportó información nueva y se limitó a presentar una especie de recapitulación y descripción de los objetivos y las razones de la intervención. Tampoco trazó una hoja de ruta de salida concreta ni respondió lo que urge saber a mercados y ciudadanos: cuándo finalizará exactamente el conflicto. Insinuó que este se prolongará al menos dos o tres semanas más, pues aseguró que está «a punto de culminar».
Trump lanzó amenazas como bombardear la república islámica hasta devolverla a la «Edad de Piedra» en las próximas semanas. E Irán replicó rápidamente: el portavoz del Comando Unificado de las Fuerzas Armadas de Irán advierte a Estados Unidos e Israel de «acciones más aplastantes, más amplias y destructivas», ataques devastadores, según informa la agencia Tasnim. Asimismo, el ejército iraní asegura «la guerra continuará hasta la rendición y el arrepentimiento permanente del enemigo».
El mensaje se asemejó más a una presentación de ventas que a un típico discurso presidencial. En esta ocasión, Trump intentó convencer al público estadounidense de la necesidad de la Operación Furia Épica y de los logros alcanzados durante la misma. En esencia, fue una recopilación de sus declaraciones dispersas a medios de comunicación y sus publicaciones Truth Social del último mes.
Ratificó que los objetivos planteados se están cumpliendo a cabalidad, pese a que estos han variado con el transcurso de los días. «La armada de Irán ha sido destruida. Su fuerza aérea está en ruinas. Sus líderes -la mayoría de ellos pertenecientes al régimen terrorista que encabezaban- han muerto». Aunque el mandatario ha sostenido que la capacidad militar iraní es prácticamente inexistente, el país persa ha mantenido ataques sostenidos en la región durante la última semana.
Sobre las razones detrás de la decisión, señaló que esta no tuvo nada que ver con el petróleo, pues se proclamó autosuficiente en materia energética, y catalogó a Irán como «el mayor Estado promotor del terror del mundo». Enumeró los motivos de la intervención: en primer lugar, «la seguridad del mundo libre»; después, la supuesta capacidad iraní de construir una bomba nuclear en poco tiempo; el asesinato de tropas estadounidenses a lo largo de los últimos cincuenta años; la opresión del pueblo iraní y, sobre todo, subrayó, la defensa de sus aliados.
Expresó al público su satisfacción con los resultados obtenidos. Sostuvo que se conquistaron «victorias rápidas, decisivas y aplastantes en el campo de batalla», aunque advirtió que aún resta el último tramo. Intentó poner en perspectiva la duración de la ofensiva en curso y pidió paciencia, comparándola con conflictos del pasado, como los 19 años de la guerra de Vietnam.
Se lavó las manos respecto a la reapertura del Estrecho de Ormuz y sostuvo que se trata de un problema que incumbe a otros países, dado que Estados Unidos, según sus palabras, ya no depende del crudo de Oriente Medio, pues dispone del suministro recientemente acordado con Venezuela. Sin embargo, omitió abordar el principio más elemental de la oferta y la demanda: a menor disponibilidad de petróleo, mayor su precio. Aseguró que, una vez concluido el conflicto, el paso se abrirá «de forma natural». Asimismo, no hizo mención sobre el despliegue de tropas terrestres y sobre la pretensión de incautar el uranio enriquecido iraní. Instó a Irán a que la única vía para poner fin al conflicto es la negociación, aunque fuentes locales indican que no ha habido acercamiento alguno. El presidente advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo, bombardearían todas las plantas eléctricas y las reservas de hidrocarburos del país. «Nosotros tenemos todas las bazas. Ellos, ninguna», proclamó.
La ausencia de una estrategia de salida específica y la incertidumbre sobre la reapertura del Estrecho repercutieron de inmediato en los precios del crudo, la gasolina y las bolsas a nivel mundial. El barril de Brent escaló un 5 % tras el mensaje. Los mercados asiáticos registraron descensos de entre el 1 % y el 3 %. Los futuros del S&P 500 borraron todas las ganancias del miércoles y cedieron un 1 %. Las reacciones políticas fueron polarizadas. Su bancada se mostró conforme con lo expuesto, mientras que los demócratas manifestaron su repudio. En palabras de Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado: «Las acciones de Donald Trump en Irán pasarán a la historia como uno de los mayores errores de política exterior de nuestro país, al no lograr articular objetivos claros».
Irán también ha denunciando este jueves un ataque contra la sede del Instituto Pasteur en Teherán, la capital, en el marco de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra el país centroasiático, incidiendo en que este episodio supone una violación de los principios del Derecho Internacional Humanitario.
«El ataque contra el Instituto Pasteur de Irán (un pilar centenario de la salud mundial y miembro de la Red Internacional Pasteur) constituye un ataque directo a la seguridad sanitaria internacional», según señaló Hosein Kermanpour, portavoz del Ministerio de Sanidad iraní, en redes sociales. En este sentido, reclamó a la Organización Mundial de la Salud (OMS), al Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) y a los organismos internacionales en materia de salud que «condenen este ataque, evalúen los daños y apoyen la reconstrucción».
Kermanpour incidió así en que este caso representa una violación de los Convenios de Ginebra y los principios del Derecho Internacional Humanitario.