Casi 1.200 millones de personas padecen trastornos de salud mental en todo el mundo

LA VOZ REDACCIÓN

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Los trastornos más diagnosticados son los de ansiedad y depresión.
Los trastornos más diagnosticados son los de ansiedad y depresión. wombatzaa

Un estudio publicado en «The Lancet» atestigua que son la principal causa de discapacidad y que repercuten de mayor manera en los jóvenes

22 may 2026 . Actualizado a las 09:02 h.

Nunca antes se habían diagnosticado tantos problemas de salud mental como los que se descubren ahora. Si en 1990 las personas que padecían algún trastorno de este tipo eran 559 millones, en el 2023, último año del que se han contabilizado datos, la cifra ascendió hasta 1.170 millones, más del doble. Lo atestigua un estudio publicado en la revista médica británica The Lancet, elaborado con datos de 75 países y que también demuestra que las mujeres experimentaron tasas más elevadas de ansiedad y depresión, mientras que los trastornos del desarrollo neurológico y del comportamiento —como el TDAH o el autismo— son más comunes en los hombres. La mayor incidencia se observó entre los 15 y 19 años, lo que, según los autores, subraya la necesidad de una prevención temprana y un apoyo específico para este grupo de edad.

El artículo se enmarca en el programa de Global Burden of Disease, que compara el impacto de las enfermedades en todo el mundo. Su objetivo es estimar el peso de los trastornos mentales y su evolución desde 1990, año que toman como base. «Los resultados muestran que la carga es muy elevada», explica Jorge Aguado, psicólogo clínico en el departamento de Psiquiatría y Psicología Infantil y Juvenil del Hospital Clínic e investigador IDIBAPS en la Universidad de Barcelona. 

El informe atestigua que los trastornos mentales son la principal causa de discapacidad y la quinta causa de carga total de enfermedad a nivel global. La ansiedad superó por primera vez a la depresión —son los dos trastornos que concentran la mayor parte del impacto—, mientras que la esquizofrenia destaca por su gravedad. Además, se observa un aumento significativo en la adolescencia tardía y el inicio de la adultez, lo que, según Jorge Aguado, subraya «la importancia de la prevención y la intervención precoz». «Estos incrementos no se presentan todos los trastornos, sino que se concentran en ansiedad, depresión o trastornos de la conducta alimentaria o autismo», argumenta Juan Ramón Barrada, psicólogo del Área de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Zaragoza.

El estudio habla de los DALYs, siglas en inglés que corresponden a Disability-Adjusted Life Years —algo que en castellano se traduciría como «los años de vida ajustados por la discapacidad»—. Se trata de una medida usada en la salud pública para calcular el impacto total de las patologías: suma el periodo vivido con mala salud al tiempo perdido por la muerte prematura. Los resultados del artículo muestran que en 2023 se estimaron 1,17 mil millones de casos y 171 millones de DALYs, cifra que representa alrededor del 6 % de todos los DALYs. Mientras que en 1990 los trastornos mentales ocupaban el puesto número 12 en la clasificación global de DALYs, en el 2023 ascendieron hasta el puesto 5.

«Este trabajo refuerza y actualiza la evidencia previa», asegura Elisabet Domínguez, psicóloga y doctora en farmacología del Hospital de Sant Pau de Barcelona, además de presidenta de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica. «Son muy significativas. El estudio muestra que los trastornos mentales son hoy la principal fuente de discapacidad en el mundo y que la brecha entre necesidad y tratamiento sigue siendo enorme: solo alrededor del 9 % de las personas con depresión o ansiedad reciben una atención mínimamente adecuada», explica la psicóloga. En los países de renta baja, ese porcentaje puede ser inferior al 5 %.

El pico de carga en los 15 a los 19 años señala que las intervenciones tempranas —programas escolares, cribado en atención primaria, apoyo a familias— son indispensables. «El hecho de que incluso países con sistemas sanitarios avanzados no hayan logrado reducir la carga indica que el problema no se resuelve solo con más recursos clínicos: hacen falta cambios sistémicos que aborden determinantes sociales como la violencia, la desigualdad o el aislamiento social», explica Elisabet Domínguez. 

«El estudio lanza un mensaje claro sobre la necesidad de actuar de manera más decidida. Estamos ante una crisis creciente y desigual. Las tasas más altas en mujeres y el pico de carga en la adolescencia exigen respuestas sensibles al género y a la edad, con prevención temprana, detección precoz en colegios y atención escalonada en primaria y comunidad», sentencia María Cantero-García, profesora contratada doctora de Psicología de UDIMA.