Los barones quieren que Javier Fernández presida la gestora del PSOE

El presidente asturiano cuenta con un amplio prestigio entre el sector más crítico con Pedro Sánchez. En varias ocasiones ha llamado a evitar unas terceras elecciones y a cualquier acuerdo con independentistas

Sánchez aplaude a Javier Fernández en un mitin en Oviedo
Sánchez aplaude a Javier Fernández en un mitin en Oviedo

Redacción

Después de la dimisión en bloque de 17 miembros de la Ejecutiva Federal debe decidirse una gestora provisional que se ocupe de la dirección del partido y el sector crítico, principalmente los barones socialistas, quieren que sea Javier Fernández el elegido. El presidente asturiano cuenta con un amplio prestigio entre el sector crítico del partido por lo que consideran que sería la persona más adecuada para hacerse cargo de la dirección provisional. En varias ocasiones se ha sumado el nombre de Javier Fernández al grupo de dirigentes más críticos con Pedro Sánchez al frente de la secretaría general pero lo cierto es que también se ha contado entre los más discretos. Ayer martes, Fernández opinó sobre la crisis abierta en el seno del partido señalando su oposición a la convocatoria de un congreso en diciembre por parecerle «extemporánea» y «fuera de lugar»; sin embargo se negó a hacer más apreciaciones insistiendo en que cualquier comentario que fuera a hacer al respecto lo realizaría en los órganos internos del partido.

En el caso de ser elegido para hacerse cargo de la gestora, Javier Fernández no tendría que renunciar a la presidencia del Principado y podría compaginar ambas actividades. A lo largo de los últimos meses, sus valoraciones respecto a la deriva de la situación interna del partido se han limitado esencialmente a declaraciones en discursos, como el dirigido en la inauguración de la escuela de verano de la UGT de Asturias, en los que insistió en la necesidad de evitar la convocatoria de unas terceras elecciones, pero sin ninguna mención expresa a que el PSOE tuviera que permitir mediante una abstención la investidura de Mariano Rajoy. Fernández, eso sí, ha reiterado en todas esas ocasiones su negativa a llegar a ningún tipo de acuerdo de gobierno con formaciones independentistas y se ha mostrado muy crítico, también en varias de sus intervenciones en el parlamento asturiano, con el «derecho a decidir».

Durante el proceso de primarias abiertas en el que Pedro Sánchez fue elegido secretario general, ni Javier Fernández ni la Federación Socialista Asturiana apoyaron explícitamente a ningún candidato, aunque las preferencias asturianas se decantaban mayoritariamente por la candidatura de Eduardo Madina. Tan es así, que en un primer momento, y dado que la federación andaluza fue uno de los principales apoyos de la victoria de Pedro Sánchez, en la inminente victoria del nuevo secretario general hubo roces con la federación asturiana que se quedó sin ninguno de los puestos asignados por la nueva dirección. Ante un amago de ruptura, fue preciso crear in extremis un nuevo Consejo de Energía e Industria del que Javier Fernández sería coordinador, como modo de garantizar una representación en Ferraz para la federación asturiana.

Presidente de Asturias en dos mandatos consecutivos, Javier Fernández, se alzó con el mandato del Ejecutivo regional por primera vez después de los comicios adelantados tras la convocatoria de Francisco Álvarez-Cascos al no poder aprobar los presupuestos, apenas un año después de haber ganado las elecciones (en escaños aunque no en voto popular) al Principado. En su primer mandato, Fernández logró un acuerdo de investidura con IU y UPyD que se rompió por discrepancias sobre la reforma de la ley electoral. En la última legislatura, Fernández y el PSOE asturiano lograron un pacto de investidura con Izquierda Unida que les permitió ganar la presidencia después de que PP y Foro sumaran sus votos para presentar una candidatura alternativa con Mercedes Fernández. A lo largo de esta última legislatura las relaciones del PSOE con Podemos (que entró por primera vez en el parlamento) han sido muy tensas y no ha fraguado ningún tipo de acuerdo entre ambos grupos. El mayor distanciamiento entre socialistas y morados se produjo el pasado mes de diciembre cuando Podemos presentó al día siguiente de las elecciones generales una enmienda a la totalidad al proyecto de presupuestos pactado entre PSOE e IU lo que abocó a la prórroga presupuestaria. Unas cuentas, las prorrogadas, que habían sido pactadas en el último año de la anterior legislatura, por primera y única vez, entre PSOE y PP.

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