Apenas 5.000 personas pagaron sucesiones en Asturias desde 2012

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCIÓN

ASTURIAS

La herencia media del primer tramo, el más polémico de todos, es de 205.000 euros. El impuesto supuso para el Principado una recaudación de 86 millones

16 nov 2016 . Actualizado a las 10:31 h.

No llega a 5.000 el número de asturianos que tuvieron que abonar el impuesto de sucesiones en el Principado desde el año 2012 hasta el 2015. En concreto, según datos oficiales de la estadística del Ente Tributario del Principado de Asturias, durante ese periodo declararon por el impuesto de sucesiones y donaciones un total de 28.759 personas de las que, tras su declaración, sólo pagaron la tasa 4.191. Ninguna persona recogida en el grupo I (es decir los descendientes o adoptados en primer grado menores de 21 años) pagó el impuesto en Asturias. Nadie. Cero. Los descendientes de primer grado pero mayores de 21 años que recibieron una herencia menor de 150.000 euros (el máximo exento) tampoco pagaron nada. Sí lo hicieron los que superaron esa cantidad, un total de 23.676 declarantes, de los que sólo 821 fueron requeridos a abonar una cuota positiva. De todas las personas (sumando a los grupos III y IV, que incluyen colaterales de segundo y tercer grado, ascendientes y descendientes por afinidad, primos, sobrinos, etc; y a los herederos sin vínculo sanguíneo) que tuvieron que declarar el impuesto de sucesiones sólo lo pagó el 14,5%; y respecto al millón largo de asturianos que recoge el censo, las apenas 5.000 personas que lo abonan ni siquiera son el 1% de la población, el 0,5, en concreto. Y, sin embargo, el impuesto de sucesiones se ha convertido en objeto de un tenso debate en Asturias (donde se paga, es cierto, la tasa más alta del Estado) con plataformas que recogen firmas (casi 90.000, según los organizadores) para reclamar su supresión. En el debate político, ha cobrado un protagonismo inusitado hasta el punto de que su eliminación es el único requisito exigido por el PP para aprobar el proyecto, cualquier proyecto, de presupuestos que presente el Ejecutivo socialista asturiano si no llega a un acuerdo con Podemos e IU.

Los datos son tozudos, el impuesto de sucesiones en Asturias atañe a un grupo muy reducido de la población. Las cifras del Ente Tributario autonómico revelan además que la carga a las herencias es un gravamen fuertemente progresivo. Respecto al periodo 2012-2015, en el Grupo II, esto es, los descendientes directos mayores de 21 años, las herencias entre 150.00 y 240.000 euros (que son las directamente afectadas por el denominado error de salto, de manera que paga lo mismo el heredero el que recibe el tramo mínimo que el máximo) le correspondieron a un total de 411, fueron 224 los que heredaron montos entre 240.000 y 400.000 euros; 103 asturianos recibieron herencias entre 400.000 y 800.000 euros; y sólo 52 heredaron fortunas de más de 800.000. Para los primeros, los afectados por el 'error de salto' la cuota media (en este segmento la herencia media es de más de 205.000 euros) que tuvo que ser abonada a la administración fue de 15.654 euros; pero para los 52 herederos del grupo más alto (con herencias medias de 2,1 millones de euros), la cuota media fue de 330.000).

Por el impuesto de sucesiones, en esos años, Asturias recaudó 86,3 millones de euros de los que algo menos de la mitad (41,3 millones) corresponde a herencias de familiares directos; y hasta algo más de los 45 millones restantes corresponde a herencias de afinidad indirecta). En campañas mediáticas y de colectivos empresariales y mercantiles, se afirma a menudo que las elevadas tasas de sucesiones en Asturias provocan un efecto de deslocalización de patrimonios desde el Principado a otras regiones, fundamentalmente en Madrid (donde la exención es total en la práctica) aunque no hay datos ciertos que avalen este argumento. Lo cierto es que Hacienda hace un seguimiento escrupuloso de los traslados fiscales y es necesario demostrar un periodo de residencia mínimo de 3 años para acogerse a su beneficio fiscal y quien no pueda demostrarlo se arriesga a una sanción. También se esgrime que el «infierno fiscal» asturiano puede comprobarse en el aumento a la renuncia de herencias que se registra en los últimos años. Sin embargo, la estadística del Consejo General del Notariado demuestra que en todas las comunidades autónomas se da el mismo fenómeno y que el crecimiento de las renuncias en Asturias se da en la misma tónica que en el resto del Estado.