Así se apropió Villa de 434.158 euros y 73 céntimos del SOMA (según la jueza)

El exdirigente minero cobró cheques, desvió cuentas bancarias, pasó pagos personales y adquirió dos vehículos particulares mientras cobrara por el de uso sindical


La jueza del caso Villa, Simonet Quelle Coto, ha comenzado la cuenta atrás para la apertura del juicio oral contra el exdirigente minero. Después de meses de testimonios, pruebas periciales y no uno sino varios informes forenses para determinar las capacidades mentales del acusado y la posibilidad de que prestara testimonio (algo que finalmente hizo, a su pesar), la magistrada ha dado 10 días a fiscal y las acusaciones particulares para formular un escrito de acusación. En el auto emitido este miércoles, la instructora aprecia indicios de apropiación indebida y detalla todo un despliegue de fraudes, en diferentes etapas y por distintos medios, por los que, presuntamente, el que fuera lider indiscutido del SOMA se quedó con dinero del sindicato.

Lo de indiscutido no es baladí. Precisamente en el auto se hace referencia a que Villa, durante su largo mandato al frente de la central «ostentaba la máxima capacidad de toma de decisiones y la representación legal del Sindicato, asumiendo la dirección y el control de los medios humanos y económicos» y fue precisamente ese poder incuestionado lo que le permitió «desviar fondos del sindicato a su patrimonio personal, así como a destinar capital del sindicato a finalidades distintas de las propias y a sustraer al debido control el uso de los fondos del Sindicato a su finalidad legitima». Son en total 434.158,73 euros de los que su mayor parte fueron desviados del sindicato durante el periodo de noviembre de 1989 a enero de 2001. En ese tiempo, el SOMA tenía representación en el Comité Intercentros de Hunosa y la empresa pagaba a sus representantes desplazamientos, comidas o gastos de aparcamiento relacionados con la actividad sindical. En teoría era el sindicato el que recibía el dinero pero en la práctica se realizaban mediante cheques nominativos a nombre de José Ángel Villa «el cual aprovechando tal condición de beneficiario y pese a ser conocedor que los mismos pertenecían al sindicato, incorporó a su patrimonio personal la totalidad del dinero recibido». Fueron 243.462,46 euros durante esos 12 años, un tiempo en que Villa presentó «tales cheques al pago en la entidad bancaria, ya fuera personalmente por él mismo o por medio de personas interpuestas que le reintegraban el dinero cobrado».

Pero ese año, en febrero de 2001, Hunosa cambio su sistema de pago por la representación en el Comité Intercentros, no ya por cheques nominativos sino mediante transferencia bancaria. No fue problema para Villa. En principio Hunosa debía transferir los pagos a una cuenta a nombre de SOMA-FITAG-UGT (el nombre del sindicato desde 1994), pero el dirigente decidió que se traspasaran a otra de nombre similar, SOMA-UGT, «en la que mantenía el control absoluto» según detalla el auto, para despues realizar transferencias a otras dos cuentas distintas para evitar «los estrictos controles» del sindicato. Esa cuenta se utilizó como una de gastos personales ajenos a la actividad sindical. Desde 2001 a 2007 se reflejan pagos «en su único y exclusivo interés en establecimientos diversos y en diversos conceptos (tales como puros, flores, productos de farmacia y parafarmacia, libros, música, prendas de vestir……)», afirma el auto que detalla además gastos similares a lo largo de los siguientes años, hasta 2012, sumando en total la cifra de 36.082,43 euros.

A la par, y según el texto de la magistrada, Villa «procedió a destinar diversas cantidades de dinero en metálico para gastos o gestiones separadas de sus funciones de Secretario General» por un total de 13.779,31 euros (entre 2010 y 2012) y pasó al sindicato 1.317,67 euros por facturas telefónicas que correspondían a llamadas de cáracter personal.

Dos coches y medio

El exdirigente minero obtuvo también un dinero de forma fraudulenta, según afirma el auto de la jueza, gracias a la compra de vehículos que, en teoría, debían ser usados por el sindicato. El SOMA contaba con un Audi (primero un modelo A6 y luego uno A4) para estas funciones pero Villa adquirió en 2001 un Mitsubishi Montero cuyos pagos, letra a tetra hasta 2012 fueron abonados por el SOMA, a pesar de ser un coche para uso puramente particular. Antes incluso de que terminara de abonarse la totalidad del precio de ese vehículo, Villa adquirió en 2006 otro Mitsubishi Montero, para cuyo pago se entregó el coche anterior y además se abonaron una serie de plazos que asumió en su totalidad el sindicato: fueron 33.520,90 euros por el primero y 52.111,26 euros. En este punto el auto señala «por lo que no sólo se le abonó el vehículo sino unos 24.220,26 euros adicionales».

Pero ¿y qué pasó con el Audi que realmente era para uso del sindicato? El primero, el A6, se había comprado a nombre de Villa y pasó pagos por la domiciliación de la póliza de seguro por valor de 13.936,31 euros. Según el auto, este vehículo fue «utilizado y disfrutado exclusivamente por el investigado incluso tras su cese como secretario general y que fue puesto a disposición del sindicato una vez iniciado el presente procedimiento judicial, en febrero de 2016, desconociéndose su paradero actual». En ese tiempo, Villa adquirió un Audio A4 para uso del sindicato por «cuyo pago recibió legítimamente diversas transferencias por importe mensual de 882,33 euros, desde el momento de la compra hasta su completo pago, lo que tuvo lugar el 21 de mayo de 2008». Pero después de haber satisfecho la totalidad del precio del coche, Villa siguió cobrando esos plazos, durante 19 meses, aunque ya estaba pagando por completo el vehículo, la misma transferencia mensual, hasta febrero de 2010 por un valor de 16.764,27 euros. 

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