Un «sex symbol» asturiano en el Machu Picchu

Claudia Álvarez REDACCIÓN

ASTURIAS

La masificación de una de las maravillas del mundo inspira un vídeo a Rodrigo Cuevas

14 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Rodrigo Cuevas, quien se define como «agitador floklórico y sex symbol de la copla», cuenta en su perfil de la red social Facebook sus conclusiones tras viajar a Perú. En un vídeo, al que acompaña con un texto donde relata sus experiencias por el país sudamericano y en el que aparece con su compañero de viaje, nos transmite sus decepciones sobre uno de los principales atractivos culturales de Perú: el Machu Picchu. Cuevas le canta a una de las maravillas del mundo y aconseja que «lo mejor para ver el Machu Picchu ye un paseo en Google Earth». 

En el texto anterior al vídeo explica el principal motivo de su «profunda decepción»: la masificación del Machu Picchu. Pero a la aglomeración de visitantes le suma la intención de la mayoría de ellos, que no es más que el deseo de hacerse un selfie, comprar un souvenir «fabricado en China» y subir al autocar. Rodrigo Cuevas dice que este tipo de «turismo de autocar no es bueno ni para el mundo ni para nosotros», refiriéndose a Asturias. Ataviado con la montera picona asturiana y al son de su pequeña guitarra nos dice que casi llora al subir porque el Machu Picchu «ya no ye un templo sagrado; ye la pita de los huevos de oro». Cual trovador medieval, Rodrigo Cuevas canta con sentimiento y teatralidad sobre un suelo rocoso y ante un frondoso paisaje que aportan un tono bucólico al ya de por sí expresivo mensaje. Las mochilas, fieles compañeras de todo expedicionario, se aprecian tiradas en un rincón, como si fuesen un símbolo más del hartazgo de la experiencia en Machu Picchu.

Sin embargo, no todo son pegas. De su palabras, sí extraemos calificativos positivos para el Machu Picchu. Antes de comenzar su crítica al turismo que solo se preocupa de hacerse la foto, señala lo que más suele llamar la atención de cuantos visitan esta maravilla del mundo: su paisaje grandioso, el verde de los montes y la fauna que rodea a la zona. Todo ello, como dice, «en medio de un país hermoso por los cuatro costados».