El Principado pone cifras a los ataques del oso a la ganadería

La consejería niega que existan datos por los que pueda afirmarse que haya una multiplicación de agresiones o cambios en su dieta

Un oso entrando en un colmenar de abejas
Un oso entrando en un colmenar de abejas

Redacción

¿Cuántos ataques de osos al ganado se han registrado en Asturias en los últimos años? Esta cuestión fue objeto de un enconado debate a mediados de verano entre colectivos agrarios y ecologistas acerca del verdadero número de incidencias protagonizados por los plantígrados, para unos casos puntuales y para otros un fenómeno en aumento. Las cifras oficiales han sido dadas a conocer por el gobierno asturiano en la respuesta ofrecida a una pregunta parlamentaria planteada por la diputada de Foro Carmen Fernández Gómez.

En ella se detallan los casos acreditados por la administración asturiana entre los años 2012 y 2016. La estadística no revela una progresión en aumento a lo largo del último lustro pero sí que en el último año se han registrado más episodios. En concreto, los ataques de osos a ganado fueron 50 en 2012, 51 en 2013, aumentaron hasta 60 en 2014, bajaron hasta 49 en 2015, y llegaron hasta 71 el año pasado. En todo caso, y ante la pregunta de la diputada de si al Principado le consta una multiplicación de las agresiones, la respuesta de la Consejería es que «no existen datos que corroboren esta afirmación».

Fernández Gómez sugiere también en su iniciativa que que el oso pardo del Cantábrico «está modificando su patrón alimentario aumentando su faceta carnívora». Sin embargo, la respuesta de la Consejería recuerda que el plantígrado es un animal omnívoro, cuya alimentación se basa principalmente en frutos, miel y vegetación aunque se complementa con carroña u hormigas. «En ocasiones, aunque en una frecuencia muy baja, el oso pardo depreda especies silvestres y animales domésticos», destaca la repuesta que añade que la dieta varía mucho a lo largo del año, siempre en función de los recursos que encuentre el animal y que, en todo caso, «en situaciones de sequía o escasa producción de frutos el osos puede basar su dieta en animales silvestres o domésticos pero ello no significa que esté modificando su patrón alimenticio». 

La diputada propone también que se prohiba alimentar con carroña a los osos a lo que la administración asturiana responde que ese proceso, regulado para especies de «especial interés» se rige de acuerdo a lo establecido por una resolución de la Consejería de Desarrollo Rural.

Manual para ver a los osos

El pasado mes de agosto, el sindicato COAG afirmó que el «imparable aumento de la población osera» había hecho «insostenible» la actividad ganadera y en el mismo mes el colectivo Usaga denunció que un ejemplar había matado a cuatro ovejas en Cangas del Narcea. Sin embargo, desde la Fundación Oso Pardo se acusó a estas organizaciones de tratar de crear «alarmismo» y de pretender generalizar sobre sucesos anecdóticos.

Lo cierto es que el oso es un elemento fundamental de la «marca Asturias» con un creciente interés turístico y que su recuperación, percibida como una buena noticia, ha llevado a las autoridades plantearse un protocolo de actuación para los casos de animales demasiado habituados a un entorno humano. De hecho, ayuntamientos de las comarcas oseras, oficinas de turismo y establecimientos hosteleros y hoteleros repartieron hasta 25.000 trípticos y carteles informativos con las pautas de comportamiento más adecuadas de cara a evitar malos encuentros con osos pardos en Asturias.

En ese «manual» para tratar con los osos asturianos se encuentras consejos como el respeto de la señalización; el uso de caminos principales sin entrar nunca en los senderos marcados por la fauna; solicitar los servicios de empresas especializadas en avistamientos si se quiere ver osos en libertad; o no dejar nunca restos de comida ni basura en el monte para que los osos no confundan la zona con lugar de alimento.

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