Galicia y Asturias ratifican su alianza para tener la relevancia que les corresponde

Feijoo y Fernández ensalzan la «conciencia del noroeste» y enfrían la reforma constitucional

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Galicia y Asturias piden más peso en España Alberto Núñez Feijoo y Javier Fernández ensalzan la «conciencia del noroeste» y enfrían la reforma constitucional

ribadeo / la voz

Hay intereses comunes a la hora de asomarse al debate de la financiación autonómica. A un lado y a otro del puente de los Santos se habla el mismo idioma cuando reivindican la pertenencia al corredor atlántico y la radiografía demográfica es muy similar, pues los problemas asociados a la baja natalidad y al envejecimiento y dispersión de la población están presentes a ambos lados del río Eo. Los Gobiernos autonómicos de Asturias y Galicia, de Galicia y Asturias, tanto monta, monta tanto, ratificaron ayer su voluntad de trabajar conjuntamente para tener mayor protagonismo en las decisiones que se toman a nivel de Estado, tal y como ayer pusieron de manifiesto el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y el del Principado, Javier Fernández, durante la primera edición de los Encuentros en el Eo que organiza la Corporación Voz de Galicia, editora de La Voz de Galicia y La Voz de Asturias, bajo el patrocinio exclusivo del Banco de Sabadell.

En el transcurso de un debate sereno y constructivo que se extendió por espacio de dos horas, Feijoo y Fernández pusieron en común las posiciones que mantienen ambas comunidades sobre cuestiones clave para su desarrollo, como son las grandes infraestructuras, el reparto de la financiación del Estado o el declive demográfico. Lo hicieron en el transcurso de un foro celebrado en el auditorio Hernán Naval, en Ribadeo, al que acudieron numerosos representantes del mundo empresarial, institucional y político de ambos territorios.

El director de La Voz de Galicia, Xosé Luís Vilela, fue el encargado de moderar un debate que arrancó con la oportunidad de la reforma de la Constitución. Con grandes coincidencias de fondo, pero con algunas diferencias de matiz, los dos mandatarios autonómicos sintonizaron a la hora de remarcar las dificultades que tiene el abordar una reforma constitucional de calado cuando no existe un consenso entre las fuerzas políticas en los aspectos que se han de tocar.

El presidente asturiano intervino en primer lugar para defender, en línea con lo que plantea su partido, el PSOE, la reforma de una Carta Magna que se ha quedado «rebasada», dijo, y que necesita ser adaptada a lo que, en la práctica, considera un Estado federal. Entiende Javier Fernández que sería conveniente cerrar el catálogo de competencias, las que tienen que residir en el ámbito del Estado y las propias de las comunidades, pero considera que esta es una tarea «difícil» de hacer a corto plazo.

¿El motivo? Para Fernández es muy sencillo: hay en torno a cien diputados en el Congreso «que no quieren la reforma o quieren proceso constituyente», dijo, en alusión a Podemos y otros grupos minoritarios. En el otro polo -añadió- quedan tres partidos (PP, PSOE y Ciudadanos) que pueden llevar la reforma adelante, «pero que no coinciden en su planteamiento ahora mismo», así que abogó por afrontar esta tarea «cuando se pueda», pero para que el país se integre y no para que se disgregue.

Con sentido de Estado

El mandatario gallego se mostró incluso más frío con la oportunidad de la reforma, pues dijo que no estaba entre los cinco problemas principales de los españoles, ni seguramente entre los diez primeros. También puso por delante que para llevar este asunto a buen puerto «necesitamos el mismo sentido de Estado» que imperó en los años 1976 o 1977, que permitió llegar al texto vigente hoy en día.

Alberto Núñez Feijoo previno de algunas amenazas que tiene ante sí la reforma constitucional, como es el necesario concurso de fuerzas que hace 40 años eran catalanistas, que después fueron nacionalistas y que ahora son independentistas, o la necesaria ratificación del nuevo texto en un referendo popular, algo que, en su opinión, no es posible abordar si previamente no existe un consenso del entorno del 90 %.

También marcó distancias con los mensajes que apuntan hacia la apertura de un nuevo proceso constituyente. Explicó que en la Constitución del 78 se quiso «olvidar» lo que había pasado en los 39 años de franquismo, pero advirtió: «Si ahora se pretende hacer borrón y cuenta nueva de cuarenta años, yo no me apunto». Pues entiende que sería un grave error.

«Conciencia del noroeste»

Al margen de la reforma constitucional, ambos dirigentes sí coincidieron en la necesidad de abordar sin demasiada demora la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica, un asunto al que Galicia y Asturias acuden «con conciencia del noroeste», explicó Javier Fernández, pues ambos Gobiernos autonómicos, uno del PP y otro del PSOE, comparten «una manera común de ver el conjunto del Estado».

Esa confluencia del noroeste -Fernández se niega a hablar de «frente», por la carga «agresiva» de la palabra- existe al abordar el reparto de los fondos del Estado, las grandes infraestructuras y problemas comunes como el del declive demográfico. «Tenemos una visión común, que exige financiación con estándares iguales en el conjunto del Estado». Madrid es más urbana y más joven, Asturias y Galicia tienen población más dispersa y envejecida, puso de ejemplo el presidente asturiano, que entiende que «tiene que haber recursos que vayan de una comunidad a otra para construir el mismo bienestar».

Feijoo ratificó esta «conciencia del noroeste», que amplió también a Castilla y León y, en el debate de la financiación, incluso a otras cinco comunidades más, como Extremadura, Castilla-La Mancha, Cantabria, La Rioja y Aragón. «No podemos sacar a subasta la igualdad y solidaridad de los ciudadanos», esgrimió el mandatario gallego sobre el futuro modelo.

El repaso al interés común en materia de infraestructuras, que pasa por la inclusión de Galicia y Asturias en el corredor atlántico o las recetas frente a la crisis demográfica, completaron los aspectos puestos en común en la primera edición de Encuentros del Eo, en la que también intervino Pablo Junceda, director general del Banco Sabadell Gallego, quien puso de relieve que gallegos y asturianos tienen ante sí «réditos de suficiente envergadura» para hablar y afrontar su futuro en común «sin fronteras físicas ni mentales ni ideológicas».

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