Un preso «resucita» en la morgue de Oviedo tras haberlo dado por muerto

El centro penitenciario y el juez de guardia certificaron el fallecimiento y se descubrió que estaba vivo al ir a practicarle la autopsia

Centro penitenciario de Asturias
Centro penitenciario de Asturias

redacción

Un interno del Centro Penitenciario de Asturias, cuya muerte había sido certificada por los servicios médicos, en realidad estaba vivo. La noticia ha causado una gran conmoción en la macroprisión asturiana, ya que al recluso, G.M.J., iba a practicársele la autopsia en el Instituto de Medicina Legal, adonde había sido trasladado ya su cuerpo en una bolsa, cuando se descubrió que aún presentaba sus constantes vitales.

Indispuesto la víspera

Al recluso G.M.J. se le echó en falta a las 8 de la mañana de hoy, día 7 de enero, cuando los funcionarios procedían a realizar el recuento habitual en la prisión asturiana. Al ir a avisarle a su celda, situada en el módulo 8, le encontraron sentado en una silla en estado inconsciente y sin muestras aparentes de violencia. La víspera ya había mostrado signos de indisposición, por lo que fue alertado el servicio médico de la cárcel para que comprobaran su estado. Sin embargo, todos los intentos para tomarle el pulso resultaron baldíos, por lo que se diagnosticó su fallecimiento.

Inmediatamente después se activó el protocolo habitual, avisando al juzgado de guardia y su titular acordó que se procediera al levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto de Medicina Legal de Oviedo para practicar la autopsia, mientras de forma simultánea se procedía a avisar a la familia para comunicarle su muerte.

Ingresado y escoltado

La sorpresa y conmoción del equipo forense fue mayúscula cuando los servicios funerarios le entregaron el cuerpo de G.M.J. en una bolsa y empezaron a escucharse ruidos en el interior. Al abrir la bolsa, encontraron al interno aún con vida.

El recluso fue trasladado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) en una ambulancia. Anoche permanecía ingresado y escoltado por la Guardia Civil. Se ha abierto una investigación para aclarar las circunstancias que han rodeado a este caso.

La familia del resucitado: «Tiene hasta las marcas pintadas en el cuerpo para hacerle la autopsia»

Claudia Granda
«Tiene hasta las marcas pintadas en el cuerpo para hacerle la autopsia» La familia cree que solo un médico vio el cadáver y que los otros dos firmaron el certificado sin ver el informe

La familia del preso que resucitó en el Instituto Anatómico tras ser dado por muerto cree que solo un médico vio el cadáver y que los otros dos firmaron el certificado sin ver el informe

El ronquido en la mesa de autopsias le salvó. Ya tenía hasta las marcas en el cuerpo pintadas listas para abrirle. La familia del preso que resucitó en el Instituto Anatómico Forense de Oviedo, Gonzalo Montoya Jiménez, respira aliviada tras una historia de película.

Se encuentra en la UCI, controlado pero en buen estado, después de que le hubieran dado por muerto en la cárcel de Asturias. Los parientes que le acompañan en el exterior del Hospital Universal Central de Asturias (HUCA) cuentan que ya había tenido ataques de epilepsia y sospechan que esta enfermedad puede estar relacionada con este insólito caso. Creen que es imposible que tres forenses certificaran la muerte. Están convencidos de que uno vio el cuerpo y que los otros dos se limitaron a rubricar el certificado. Es decir, que se produjeron numerosos errores encadenados. Su idea es poner la historia en manos de un abogado.

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