Los funcionarios dicen que el preso dado por muerto «estaba azul»

«Todas las señales apuntaban a que el recluso estaba muerto», añaden

Instituto de Medicina Legal de Asturias, en La Corredoria.Instituto de Medicina Legal de Asturias, en La Corredoria
Instituto de Medicina Legal de Asturias, en La Corredoria

Redacción

El preso Gonzalo Montoya Jiménez al que se dio por muerto en la prisión asturiana de Villabona tras la certificación del fallecimiento por parte de dos médicos del centro penitenciario se encuentra ingresado en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) con pronóstico reservado. El «extraordinario caso», según califican desde Instituciones Penitencias, comenzó a las 08.00 horas de este domingo durante el recuento de presos en la prisión asturiana. «Los funcionarios al ver al preso cianótico, azul, alertaron a los servicios médicos», relata un funcionario de prisiones. «Todas las señales apuntaban a que el recluso estaba muerto», añade.

Los dos sanitarios, que forman parte de la plantilla de la prisión, tras examinar al preso certificaron que presentaba «signos clínicos de muerte», según Instituciones Penitenciarias, que defiende en todo momento que el protocolo que se ha seguido por parte de los trabajadores de Villabona ha sido el correcto. Tras la valoración médica inicial se personaron en la celda el juez de guardia, la Policía judicial y la médico forense que certificó el fallecimiento y ordenó el traslado del cuerpo al Instituto Anatómico Forense y avisaron a la familia del fallecimiento de Gabriel Montoya Jiménez. Una vez en el Anatómico, el personal de guardia comenzó a escuchar ruidos similares a ronquidos y comprobaron que el recluso se movía, ante la sorpresa el preso fue trasladado al Hospital Universitario central de Asturias en donde ingresó en la UCI.

La familia del resucitado: «Tiene hasta las marcas pintadas en el cuerpo para hacerle la autopsia»

Claudia Granda
«Tiene hasta las marcas pintadas en el cuerpo para hacerle la autopsia» La familia cree que solo un médico vio el cadáver y que los otros dos firmaron el certificado sin ver el informe

La familia del preso que resucitó en el Instituto Anatómico tras ser dado por muerto cree que solo un médico vio el cadáver y que los otros dos firmaron el certificado sin ver el informe

El ronquido en la mesa de autopsias le salvó. Ya tenía hasta las marcas en el cuerpo pintadas listas para abrirle. La familia del preso que resucitó en el Instituto Anatómico Forense de Oviedo, Gonzalo Montoya Jiménez, respira aliviada tras una historia de película.

Se encuentra en la UCI, controlado pero en buen estado, después de que le hubieran dado por muerto en la cárcel de Asturias. Los parientes que le acompañan en el exterior del Hospital Universal Central de Asturias (HUCA) cuentan que ya había tenido ataques de epilepsia y sospechan que esta enfermedad puede estar relacionada con este insólito caso. Creen que es imposible que tres forenses certificaran la muerte. Están convencidos de que uno vio el cuerpo y que los otros dos se limitaron a rubricar el certificado. Es decir, que se produjeron numerosos errores encadenados. Su idea es poner la historia en manos de un abogado.

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