Instituciones Penitenciarias abre una investigación interna por el preso «resucitado»

Inspectores de Madrid interrogan a los médicos que diagnosticaron su fallecimiento y al funcionario que encontró inconsciente a Gonzalo Montoya en su celda

Centro penitenciario de Asturias
Centro penitenciario de Asturias

Redacción

Instituciones Penitenciarias ha procedido a la apertura de una investigación interna para tratar de aclarar las circunstancias que derivaron en la certificación errónea del fallecimiento del interno Gonzalo Montoya Jiménez, quien permanece ingresado en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias.

Inspectores adscritos a la Subdirección General de Inspección Penitenciaria se han desplazado desde Madrid hasta Asturias. Sus primeras actuaciones han consistido en la toma de declaraciones a los dos facultativos del Centro Penitenciario de Asturias que estaban trabajando el pasado domingo, día 7 de enero, cuando se echó en falta al recluso en el recuento de las 8 de la mañana y alertaron de que no respondía ni en sus constantes vitales, ni a los estímulos. Entre los testimonios recabados también se encuentra el del funcionario que esa misma jornada encontró a Gonzalo Montoya sentado en una silla de su celda en estado inconsciente.

«Es un caso insólito y atípico»

Sus manifestaciones se incorporarán junto a los datos que requieran al expediente informativo. Fuentes penitenciarias han confirmado que «este es un caso insólito y atípico», sin precedentes en la historia penitenciaria asturiana.

La investigación interna de Instituciones Penitenciarias trata de determinar si la actuación de los funcionarios ha sido la correcta y ha seguido el protocolo o si, por el contrario, pudieron haber incurrido presuntamente en algún tipo de negligencia. Este expediente es independiente de las actuaciones que pueda impulsar la administración del Principado para esclarecer la denuncia de la familia de Gonzalo Montoya sobre la concatenación de errores que convergen en el tratamiento al interno y que han llevado a su abogado, Luis Tuero Fernández, a plantear la posibilidad de emprender acciones legales por «mal funcionamiento de la administración penitenciaria».

«Es muy fácil hablar a hechos consumados»

Hasta la prisión asturiana se había trasladado, el pasado día 7, una comisión judicial integrada por una médico forense y efectivos de la Guardia Civil de la Policía Judicial. La forense llegó al mismo diagnóstico que los dos facultativos de la cárcel y certificó oficialmente el fallecimiento de Gonzalo Montoya antes de proceder a ordenar el traslado del cuerpo al Instituto de Medicina Legal, según explicaron las mismas fuentes que aseguraron que hasta el centro penitenciario no llegó a desplazarse el titular del juzgado de guardia.

Los tres facultativos son personas de una amplia y contrastada experiencia profesional. Tanto sus compañeros como los representantes de los sindicatos de prisiones han cerrado filas en torno a su actuación. «El interno no tenía pulso, ni constantes vitales cuando le examinaron. Es muy fácil hablar a hechos consumados sobre si había que haber hecho un electrocardiograma o recurrir a otras técnicas cuando ya se sabe lo que ha ocurrido», censuraron.

El acceso a medicamentos y drogas

Fuentes penitenciarias negaron igualmente que el recluso «resucitado» hubiera permanecido «varias horas» en el interior de la bolsa en la que había sido trasladado desde la prisión hasta el Instituto de Medicina Legal así como que hubiera despertado cuando se encontraba en la mesa de autopsia.  «El interno abandonó la cárcel en la bolsa sobre las 10.30 horas y a las 11.15 horas ya le trasladaron al Huca, después de que en el propio Instituto de Medicina Legal hubieran advertido de que estaba vivo. Estuvo 45 minutos, no varias horas como se ha llegado a decir», señalaron.

Asimismo rechazaron las versiones facilitadas tanto por parientes de otros internos como de asociaciones vinculadas a familiares de presos que indicaban que en la cárcel podría haber una política de permisividad hacia la libre circulación e introducción de drogas y medicamentos que propiciarían el acceso de Gonzalo Montoya al combinado de pastillas y psicotrópicos que, según fuentes cercanas a la investigación, podría haber consumido. El cóctel de drogas pudo ser determinante en el cuadro cataléptico que presentaba y haber influido en la confusión en el diagnóstico médico. «Los internos son adultos y tienen derechos como pacientes que no se ven mermados por su encarcelamiento. En la cárcel asturiana se realizan controles a diario para evitar que entre la droga y a los internos que requieren medicación se les suministra siempre bajo prescripción facultativa», reiteran fuentes penitenciarias.

El abogado del preso «resucitado» emprende acciones penales

Pilar Campo
Familiares y amigos de Gonzalo Montoya en el HUCA
Familiares y amigos de Gonzalo Montoya en el HUCA

«Lo que le ha pasado a Gonzalo más que un milagro, es una negligencia», afirma Luis Tuero

La familia de Gonzalo Montoya Jiménez, el preso «resucitado» en la morgue del Instituto de Medicina Legal achaca al Centro Penitenciario de Asturias toda la responsabilidad en el error causado al certificar su muerte, pese a que aún mantenía sus constantes vitales. El abogado Luis Tuero Fernández, que ya ha asumido la representación legal de la familia, solicitará todos los informes médicos e interesará la práctica de diversas diligencias para esclarecer las circunstancias que derivaron en esta  «grave negligencia».

El «milagro»

En principio, a falta de un examen minucioso de la valoración de la prueba, aprecia la existencia de «responsabilidades por el mal funcionamiento de la administración» de la que respondería Instituciones Penitenciarias y de la que inicialmente desvincula a la administración del Principado de Asturias.

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