IU deja en manos de la militancia la alianza con Podemos en Asturias

Argüelles destaca que «Garzón reconoce unas singularidades» y Llamazares defiende concurrir en solitario porque los resultados «no fueron satisfactorios»

Alberto Garzón, Sofía Castañón y Daniel Ripa en un mitin conjunto en Gijón
Alberto Garzón, Sofía Castañón y Daniel Ripa en un mitin conjunto en Gijón

Redaccion

La Coordinadora Federal de IU, el máximo órgano ejecutivo de dirección, se reunirá este fin de semana y en el documento político que se ha filtrado, Alberto Garzón destaca su preocupación por los sondeos electorales y la necesidad de ultimar junto a Podemos las perspectivas de repetir la alianza electoral que compartieron en las generales también en los próximos comicios autonómicos y municipales, el próximo 2019. «Nuestra apuesta por la confluencia es tan firme como mayoritaria. Pero es necesario que empiece a concretarse el cómo lo antes posible para beneficio de la izquierda y como una rápida reacción ante el nuevo contexto», asegura Garzón en su informe. Pero lo cierto es que, al menos en Asturias, las posibilidades de aquella confluencia, que se fraguó entonces con no pocas dificultades, pueda repetirse de nuevo parece más bien lejana.

Será en todo caso un asunto en el que «será la militancia quien tenga la última palabra», según destacó el coordinador en Asturias, Ramón Argüelles, quien llegó a la dirección con una apuesta intensa por la confluencia pero que, en los primeros meses de su mandato, ha visto cómo naufragaban todos los intentos de acordar con los morados si quiera una mínima coordinación parlamentaria mientras que en el seno de la formación se promovía una votación interna en la que de forma masiva se respaldaba que la coalición mantuviera su «identidad». 

En este sentido, el coordinador asturiano señaló que «Asturias tiene unas singularidades, que han sido reconocidas por el propio Garzón, que tienen que ver con la fuerza de IU de Asturias, tanto por ser la segunda formación en el ámbito municipal, como por su presencia y fuerza autonómica»; y así apuntó que ve «necesaria» la reflexión planteada por el coordinador federal pero que en lo que vaya a desarrollarse debe quedar clara la «visibilidad» de Izquierda Unida. 

El portavoz parlamentario, Gaspar Llamazares, que ha sido una de las principales voces en el ámbito estatal contraria a la coalición con Podemos recordó que en el pasado ya había manifestado su apuesta porque IU de Asturias concurra en solitario a los comicios autonómicos y que, en todo caso, en su opinión el acuerdo de coalición de Unidos Podemos para «la integración de las candidaturas y luego el grupo parlamentario» no pretendía sentar un precedente trasladable a otras convocatorias electorales y que, respecto a los resultados de esa unión «hay muchas opiniones, yo tengo la mía, y es que no fueron satisfactorios».

Llamazares destacó que los morados aún no habían definido su estrategia para los ayuntamientos «porque en las anteriores Podemos fue con distintas marcas y no se sabe aún si irán como tales o reeditarán candidaturas polulares como Ahora Madrid». En su opinión, experiencias de éxito para la colaboración de la izquierda como en Portugal --donde hay un gobierno socialista en minoría y solitario con apoyos puntuales de otros grupos progresistas-- demuestran que «explorando cada nuestro nicho electoral sumamos más que con fusiones frías». Y apuntó que, en el caso de Asturias, con frecuencia los planteamientos de Podemos e IU «no sólo son diferentes sino en algunos casos contradictorios».

El último de los fracasos de las tentativas de colaboración entre Podemos e IU en Asturias se puso de relieve en la prórroga presupuestaria. La coalición cerró un acuerdo con los socialistas, con cifras en el proyecto del gobierno y un pacto paralelo con la FSA respecto a iniciativas variadas desde los planes de empleo locales a la promoción de la lengua asturiana. Pero el texto recibió una enmienda a la totalidad de Podemos que exigió que las matrículas de las escuelas de 0 a 3 años se dotaran ya para ser gratuitas en el nuevo curso, pero sólo para las familias que hubieran solicitado la plaza.

Antes los dos grupos fracasaron en la iniciativa propuesta por IU sobre una suma de esfuerzos en varias iniciativas parlamentarias para sumar tantos escaños (9+5) como los socialistas en el Junta General. Podemos aceptó casi ha regañadientes unos encuentros sobre la Ley de Emergencia social pero que no avanzaron en ningún otro asunto. La tensión ha sido la tónica dominante, más que en el entendimiento, entre Podemos e IU en Asturias a lo largo de la legislatura. Incluso en el momento en que se cerró el acuerdo de Unidos Podemos para las generales, el pacto concreto sobre las listas asturianas se cerró in extremis con un camino lleno de obstáculos.

Tampoco desde Podemos Asturies se acogen las llamadas a la confluencia con IU con el mismo entusiasmo ni mucho menos que en la organización estatal. Después de las generales y de cara al congreso de Vista Alegre, la agrupación asturiana defendió un documento en el que consideraba «un lastre» haber concurrido junto a IU y reclamaba «autonomía» para buscar sus propias alianzas electorales. 

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