Los universitarios asturianos encabezan los suspensos en España

Solo Canarias presenta una tasa de rendimiento peor que Asturias. Tres de cada diez van en el curso que le corresponde cuatro años después de empezar. La situación se invierte cuando llegan al máster

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Redacción

Solo las universidades de Canarias presentan peores tasas de rendimiento y de idoneidad que la de Asturias. Esto implica que únicamente los universitarios canarios acumulan más suspensos y tardan más tiempo en concluir sus estudios. Así lo detalla el último informe publicado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), en su estudio autonómico de la educación superior 2017. Este trabajo apenas ve cambios en estos indicadores con respecto a los cursos precedentes. Ambas regiones ocupaban ya el vagón de cola. Sin embargo, en el caso del Principado se da un fenómeno curioso. Tardan en completar sus estudios pero continúan formándose. La Universidad de Oviedo es la que más alumnos consigue reenganchar en sus másteres y, curiosamente, ahí sí que consiguen unos resultados por encima de la media.  

El informe de la Fundación ofrece datos concretos y contundentes. Solo el 27,3% de los estudiantes matriculados en la Universidad de Oviedo concluyen su grado en los cuatro años previstos por los planes de estudios. El porcentaje se eleva al 41% si se les concede un año más de plazo. En este caso, ya hay más regiones con peores datos. A Canarias se suma también Cantabria y Baleares. Si se analiza la tasa de rendimiento, que mide la proporción entre el número de créditos de los que se matricula un alumno y los que aprueba al final del curso, el resultado es casi idéntico. Ese indicador refleja que solo aprueban el 73,9% de los créditos. Nuevamente, si se mira hacia abajo solo aparece Canarias. Los datos del informe de 2017 son malos pero ligeramente mejores que los de 2016. Es decir, se observa una ligera tendencia positiva. La proporción de créditos aprobados es ligeramente superior -algo más de medio punto.

Aprobados y suspensos

La tasa de abandono en Asturias también es alta, sin embargo, no parece ir pareja a las dificultades que encuentran los universitarios. Casi uno de cada tres lo deja en los tres primeros años. En concreto, es el 32,2%. Con ser una cifra elevada, hay otras comunidades que están peor. En Canarias, desisten el 36,1%; en Baleares, el 35,5%; en La Rioja, el 35,1%; y en Cantabria, el 32,9%. El Principado está incluso por debajo de la media. Pero si mira hacia la parte superior del ránking, en las posiciones que ocupan las autonomías con menos fracaso, se encuentra con Extremadura, donde solo desisten el 20,9%, o con Castilla y León, donde desaparecen de las aulas el 23,3%.

Si se puede encontrar en las cifras alguna clave para explicar lo que sucede en la Universidad de Oviedo, quizá haya que recurrir entonces a la columna en la que se detalla el número de créditos de los que se matriculan los alumnos. Los asturianos están entre los universitarios que cada curso cogen más créditos. La media es de 56,1 con créditos por curso. Es decir, que están entre los que menos aprueban de España pero también entre los que más se matriculan en septiembre. Existe otro aspecto más para la reflexión. En el último año, el informe de la Fundación CYD ha detectado una mejora en la tasa de rendimiento que coincide con la disminución en el número de créditos. Los alumnos asturianos cogen menos asignaturas y así aprueban más. 

La transición al máster es uno de los puntos fuertes de la institución asturiana. Consigue que uno de cada tres -justo el 33%- continúe formándose en sus aulas. Ninguna otra región logra este tipo de vinculación. De hecho, la media nacional es del 21,1%, incluidos los centros presenciales y las universidades a distancia. Siguen más y consiguen unos resultados excelentes. La tasa de rendimiento que tanto está costando remontar en los grados está por encima del 90% en los másteres. Es del 93,4% y solo Navarra presenta un balance mejor. Es más, ese indicador ha mejorado en el último curso. En este caso no parece que el número de créditos de los que se matriculan sean un lastre. Tienen más asignaturas que la media y aún así aprueban más. El indicador de abandono, en consonancia con este balance, es muy baja. Apenas desiste el 16%. Y la tasa de idoneidad también. Terminan en tiempo y forma el 87,7% y, al final, logran graduarse el 94,2%.

Un ránking propio

La Fundación CYD elabora en base a todos los datos que recibe de todas las universidad una especie de ránking por comunidades, para determinar el estado de su formación superior, su contribución al desarrollo regional, su potencial investigador y su vocación internacional. Asturias aparece en un cómodo término medio. Ocupa el puesto 8 del total de 17 comunidades. El liderazgo se lo otorga a Cataluña y la peor posición a Andalucía. Por delante del Principado, aparecen Navarra, País Vasco, Madrid, Aragón o Baleares.

La Universidad de Oviedo -los datos por comunidades pueden identificarse con aquellas universidades únicas en su territorio, lo que corresponde con el denominado G-9- no destaca en ningún aspecto pero tampoco flojea en nada. Curiosamente, consigue su mejor puntuación en orientación internacional y también está por encima de la media en transferencia del conocimiento. La peor puntuación la recibe, en cambio, cuando se evalúa su contribución al desarrollo regional. En este último aspecto, es en el que el rector, Santiago García Granda, ha reclamado una mayor amplitud de miras al Gobierno asturiano. Ha pedido que no vea a la Universidad como una institución que se limita a reclamar fondos. Quiere que sea tratada como una herramienta con la que desarrollar todo el potencial de la región. No parece que esa visión haya calado todavía.

   

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