Un mes en el macrocentro de menores (casi sin menores)

La antigua unidad de primera acogida del materno ya están en Pilares sin apenas usuarios. El equipo ha sido desmantelado y dividido

Centro de menores Los Pilares, en Oviedo.Centro de menores Los Pilares, en Oviedo
Centro de menores Los Pilares, en Oviedo

Redacción

Hoy se cumple un mes del cierre de la unidad de primera acogida (upa) del Centro Materno Infantil de Oviedo, que acumulaba tres décadas de historia, su traslado al centro de Los Pilares, y el desmantelamiento del equipo del equipo que la gestionaba. ¿Qué ha mejorado en este tiempo en el área del menor? Hay dos versiones diferentes o, mejor dicho, dos versiones y una duda. La plantilla -ahora repartida por diferentes equipamientos regionales- habla, en resumen, de parálisis. No hay casi adolescentes alojados ni protocolos de actuación ni siquiera un equipo de seguridad adecuada. Se refieren expresamente a la UPA no al resto de departamentos residenciales de Los Pilares que ya estaban funcionando en el centro. El Principado, por su parte, afirma que todo funciona con normalidad, que la reordenación concluyó el 19 de marzo y que desde entonces el centro funciona con normalidad. Las noticias que afloran no van en ese sentido. Así que la diputada de Podemos, Rosa Espiño, ha presentado una pregunta en la Comisión de la Junta General para que la consejera explique las actuales circunstancias. También ha solicitado permiso para visitar las instalaciones y ha pregunta por algún caso controvertido, como el archivo de un expediente de un menor de edad sin motivo aparente.

La unidad y su reordenación

La unidad de primera acogida del Centro Materno Infantil de Oviedo se fundó a principios de los años 90. Inicialmente, acogía a niños de todas las edades. Hubo una época en la que fue también el centro de referencia para los menores extranjeros no acompañados, conocidos como Menas. El modelo se fue actualizando y los diferentes gestores políticos fueron introduciendo cambios. En enero de 2018, cuando por sorpresa la administración anunció de un día para otro la reordenación, estaba dividida en dos. Los menores de 12 años estaban en Los Pilares con un equipo propio y los jóvenes entre 12 y 18 años, se encontraba temporalmente en la Fundación del Orfanato Minero (Fundoma), mientras se acometían unas obras en el Materno, que era su edificio de referencia. Contaba con doce plazas estables y dos extra para emergencias. La media de usuarios de los últimos meses se había estabilizado en torno a diez. 

A día de hoy, las dos unidades están en Los Pilares, aunque con una gestión separada. Fuentes de los trabajadores señalan que la upa de los adolescentes está bajo mínimos. En estos primeros 30 días de funcionamiento no ha recibido todavía a ningún chico y solo a dos chicas. ¿A qué se debe este drástico cambio en las cifras? Prefieren no elucubrar. Lo único que confirman es que la upa del Materno fue cerrándose de manera progresiva. El último día tan solo quedaba un chico. Era un menor emancipado que recibió una notificación oficial para abandonar la unidad. Solo tienes constancia de que uno de ellos hubiese sido trasladado a Los Pilares, antes del cierre. 

Por lo que saben no hay un nuevo protocolo de actuación aprobado que marque cómo actuar. Sí que tienen constancia de la existencia de un borrador que todavía está en discusión. Ante esa situación los profesionales se preguntan, ¿a qué respondió la urgencia de desmantelar la UPA? ¿Por qué se hizo en apenas dos meses cuando no estaba todo previsto? Lo preguntan por separado, ya que el equipo ha sido desmantelado. Educadores, a tiempo completo y parcial, y auxiliares educadores han sido distribuidos entre el Materno, el Campillín, Colloto, y el propio Pilares. Los que han sido destinados al macrocentro, sin embargo, no están en la unidad de adolescentes. Los han repartido por el resto de departamentos. Todos siguen arrastrando esa sensación angustiosa de que han sido castigados.

La versión del Principado

La consejería reconoce que la reorganización del programa de atención inmediata a las personas menores de edad que llegan al sistema de protección del Principado de Asturias para su guarda provisional ya concluyó el 19 de marzo y que los trabajadores están incorporados en sus respectivos puestos de trabajo. Este último punto es motivo de discusión con la plantilla, ya que en este frenético cambio no se modificó la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), por lo que es necesario acometer una actualización.

La Administración no ve ningún problema en la reordenación que ha acometido. «Como estaba previsto, en este momento la atención inmediata se realiza en el centro de acogimiento residencial Los Pilares y como también se había anunciado, todos los trabajadores se han incorporado a las diferentes plantillas de la red de centros de acogimiento residencial de Oviedo, incluida la del centro Los Pilares», insiste la administración.

No se sale ni un milímetro de la versión inicial, esa que ofreció en el mes de enero cuando se dio a conocer la noticia. «El objeto de la reorganización es adaptarse a  la nueva legislación en materia de infancia, optimizar los recursos materiales y humanos y potenciar el clima de seguridad de los menores. Asimismo, se pretende  mejorar el proceso de valoración y la intervención educativa con estos y sus familias. El objetivo final es mejorar la atención y la calidad del servicio», señala.

La carta oficial 

En esa línea fue la carta oficial que recibió cada uno de los trabajadores implicados. Se les notificó que la unificación quería reunir en un mismo espacio para optimizar la organización y para cumplir la ley 26/2015, que estaba en vigor desde tres años antes, sin que nadie hubiese adelantado la necesidad de introducir cambios. Explica que Los Pilares es el centro óptimo para la acogida inmediata y también para la estancia temporal de tres meses, que son las funciones de una upa. Califica de «experiencia exitosa» la gestión que ya estaban realizando con los niños de 3 a 12 años. Añade un punto más que, hasta entonces, no se había dicho. Ese es la idea de reforzar las plantillas de otras instalaciones dependientes del área del menor. Así que rompieron el equipo y lo distribuyeron allí donde creían que había necesidades.

Aunque los educadores tienen una formación más generalista, no entienden cómo se les ha puesto a trabajar en unidades que requieren otro tipo de especialización y por qué no se está aprovechando todo su potencial, que radica, sobre todo, en la larga experiencia acumulada. 

Explicaciones

A la diputada de Podemos, Rosa Espiño, hay varias cosas que no le cuadran. No entiende la urgencia para desmantelar un servicio que funcionaba bien y que tenía un prestigio reconocido, no comprende por qué no se aprovecha su conocimiento, se pregunta por qué la upa ahora en Los Pilares está bajo mínimos sin apenas menores y dónde están todos esos jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años. Quiere saber a dónde han sido derivados y si están en centro concertados. Así que ha abierto varias líneas de trabajo. Preguntará la consejería en una comisión que se celebrará la próxima semana pero también ha solicitado permiso para realizar una visita al centro, para conocer las instalaciones y poder hablar con los trabajadores. 

La memoria del Instituto de la Infancia 2017, publicada esta misma semana, le da más argumentos. El año pasado se produjeron un total de 110 ingresos de atención inmediata en centros vinculados al Principado. De esos 110, 80 pasaron por la upa del Fundoma, 18 fueron a Los Pilares, 10 al Materno, en el programa del menor, y otros dos al concertado la Cruz de los Ángeles. Del total, 70 salieron de la unidad para ser alojados en centros residenciales. Solo 22 pudieron ser reintegrados con sus familias.   

  

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