La demanda de oficialidad da un segundo golpe sobre la mesa

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCION / OVIEDO

ASTURIAS

Miles de personas vuelven a llenar el centro de Oviedo para reclamar la reforma y exigen a los partidos que asuman la medida esta legislatura

05 may 2018 . Actualizado a las 17:13 h.

Si no tan masiva como la celebrada el pasado 21 de abril, la manifestación del Día de Les Lletres Asturianes, se recordó al término de la marcha ante el Teatro Campoamor, como la más numerosa que se recuerda en las 39 ediciones que se llevan celebrando. Cuando las pandereteras y gaiteros que encabezaban la manifestación por la oficialidad había llegado al Paseo de los Álamos, los últimos todavía permanecían en la Estación del Norte, a un extremo de la calle Uría.

A las puertas del Campoamor esperaban destacados dirigentes socialistas, entre ellos el secretario general de la FSA, Adrián Barbón, acompañado de su secretaria de Organización, Gimena Llamedo y el alcalde de Oviedo, Wenceslao López. En la marcha partiparon además concejales y diputados de Izquierda Unida y Podemos. Los convocantes, de la Xunta Pola Defensa de la Llingua destacaron que, en todo caso, no se trataba de una cuestión de números sino de afianzar «de forma firme y constante» en las calles la demanda de que se reconozca la oficialidad y no en la próxima legislatura, sino de forma inmediata. 

Al término de la marcha, una portavoz de la Xunta Pola Defensa de la Llingua Asturiana leyó un manifiesto en el que emplazó a los partidos no posponer la aprobación de la reforma estatutaria a la próxima legislatura sino a reclamarla ya, en este mandato, con una petición de 12 diputados (el mínimo para iniciar el trámite) y que los grupos parlamentarios se retraten. «¿Hay 27 diputados a favor de la oficialidad? Queremos saberlo. Si para la legislatura que viene no los hay, será una oportunidad histórica que perdimos. Por eso decimos que el momento es ahora», señalaron para añadir que una vez aprobada la oficialidad, después de las elecciones se podrá desarrollar una ley de normalización «con el mayor consenso posible» que la lleve a la práctica.