Así se financian las banderas azules

La fundación que concede los distintivos asegura que son más exigentes y baratos que los sistemas alternativos de certificación elegidos por los ayuntamientos del oriente de Asturias

Acceso a la playa de Rodiles, a través de las dunas.Acceso a la playa de Rodiles, a través de las dunas
Acceso a la playa de Rodiles, a través de las dunas

Redacción

Las banderas azules ofrecen más por menos. La Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac), la rama española de la Fundación de Educación Ambiental (FEE), la organización internacional que concede ese distintivo a las playas que destacan por sus prestaciones para los usuarios en 45 países del mundo, respeta la decisión de los ayuntamientos del oriente de Asturias que han decidido buscar otros sistemas de certificación para sus espacios costeros, pero señala que ningún otro tiene su alcance y su prestigio. Los inspectores de Adeac tienen en cuenta la calidad de la aguas, la limpieza de las arenas, los servicios a los usuarios, las actividades de difusión del respeto por el entorno y la accesibilidad para los discapacitados, entre otros criterios, antes de entregar sus reconocimientos. El proceso, destaca su presidente, José Ramón Sánchez Moro es voluntario y gratuito para los concejos, mientras que otros sistemas, como la 'Q' del Instituto para la Calidad Turística de España (ICTE) o las certificaciones ISO de AENOR tienen un coste.

Sánchez Moro ha rebatido este lunes las críticas a su trabajo que, en especial, han procedido del Ayuntamiento de Llanes desde las discrepancias surgidas sobre la calidad de las aguas en la playa de El Sablón, el arenal urbano de la capital del concejo, tras los vertidos registrados en agosto del año pasado por la avería de una depuradora subterránea situada bajo la arena. Llanes, que en el 2017 consiguió cuatro banderas azules (Toró, Palombina y Barro, además de El Sablón) no presentó candidaturas este año. Tampoco participan del sistema Ribadesella ni Ribadedeva. «No somos el único distintivo, pero tampoco somos un distintivo más. Por algo somos los precursores de todos los demás», señala Sánchez Moro, que no duda de que las aguas de El Sablón sean aptas para el baño y tengan una buena calidad. «Lo que pasa es que nosotros no premiamos los mínimos ni el mero cumplimiento de la ley. Buscamos otro nivel y el requisito es que las aguas tengan una calidad excelente en los análisis todos los días durante la temporada de baños. Y eso no fue así», aduce.

Instituciones mundiales

El responsable de Adeac, una de las cinco entidades fundadora de la FEE en 1982, asegura que no comprende que se critique sus banderas por proceder de una entidad privada. «Como si la 'Q' no lo fuera. Más parece que a algunos ayuntamientos no les gustan las evaluaciones continuas y prefieres otros sistemas que les permiten fijarse sus propios objetivos y tienen inspecciones más espaciadas», señala. Sánchez Moro puntualiza, además, que la FEE es un sistema mixto de colaboración entre lo público y lo privado y que el sistema de las banderas azules cuenta con las bendiciones de la ONU, a través de la Organización Mundial del Turismo y del Programa para el el Medio Ambiente, de la Agencia Europea del Medio Ambiente y del ICOMIA, la asociación internacional de la industrias marinas, entre otros colaboradores.

Los criterios para la concesión de la bandera son públicos y transparentes. Sus modificaciones se anuncian con dos años de adelanto. Entre los requisitos que el público puede apreciar a simple vista están la presencia de paneles informativos, la organización de actividades medioambientales, la presencia de socorristas titulados, profesionales y con formación para atender a discapacitados y realizar reanimación cardiopulmonar, entradas accesibles a discapacitados y a ambulancias, limpieza de las aguas y de la arena y la presencia de un desfibrilador entre su equipamiento. «Ayuda a salvar vidas y a minimizar las secuelas en los casos ahogamiento. Como media, se tarda ocho minutos en ambulancia en llegar desde una playa con bandera azul a un centro de salud», apunta Sánchez Moro.

Financiación pública

Adeac destaca el valor internacional, reconocido en todo el mundo, de sus banderas azules frente a la idea de crear una identificación regional por iniciativa de la comunidad autónoma. «Por supuesto que la costa cantábrica es especial. ¿Pero más que los cabos de Hornos o Buena Esperanza, que el litoral del Mar Negro en Bulgaria? ¿Por qué no han de servir los mismos criterios? Nosotros no entregamos una ventaja competitiva temporal, sino que buscamos las ventajas permanentes de la cooperación», expone.

Las banderas azules, concluyen, no son un negocio. Los concejos no pagan nada por sus candidaturas ni para obtenerlas. Adeac recibe una subvención nominativa, rastreable euro por euro en los Presupuestos Generales del Estado, de la Secretaría de Estado de Turismo: este año está dotada con 35.000 euros para sus actividades de cooperación internacional. El resto, hasta los 190.000 euros con los que se financiará en el 2018, procede de ayudas de diversas comunidades autónomas costeras. En este ejercicio, por primera vez desde la entrada en uso de las banderas en 1985, el Principado realizará una aportación. Son 10.000 euros. «Sirven para pagar los salarios, los desplazamientos, el alojamiento y la manutención de los inspectores que evalúan las playas asturianas», asegura Sánchez Moro.

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