Cautela del Principado ante la futura política energética del Gobierno Sánchez

Guillermo Martínez pide «no lanzar sospechas» sobre los ministros pero advierte de que la posición de Asturias sobre las térmicas «no se mueve un ápice»

Guillermo Martínez
Guillermo Martínez

Redaccion

Prudencia y espera. Así ha acogido el Gobierno asturiano el nombramiento de Teresa Ribera como ministra de Medio Ambiente con unos planteamientos en política energética, singularmente respecto al cierre anticipado de las centrales térmicas que difieren radicalmente de la postura defendida por el Ejecutivo socialista asturiano. El portavoz del Gobierno autonómico, Guillermo Martínez, reiteró que el PSOE tiene «una acreditada sensibilidad» para con la minería y manifestó su confianza en las políticas que vaya a desarrollar el gabinete de Pedro Sánchez toda vez que «la energía es una política de Estado y le corresponde a todo el Ejecutivo» y tiene implicaciones que afectan tanto a la industria como a la economía en general. Pero con toda la cautela lanzó también un aviso: «Asturias no renuncia a ninguna de las cuestiones vitales para la comunidad autonóma», su postura contraria al cierre anticipado de las térmicas «sigue siendo la misma de ayer y que anteayer y el Gobierno de Asturias no se mueve un ápice».

Guillermo Martínez reiteró que del mismo modo que el presidente asturiano, Javier Fernández, había manifestado su «lealtad y ofrecido su colaboración institucional» al presidente Pedro Sánchez, el mismo ofrecimiento se hacía extensivo al conjunto de sus ministros y no consideró adecuado «lanzar sospechas» ni tener «ninguna prevención» respecto a las políticas que vayan a desarrollar. E insistió en que el partido socialista tiene un «acreditado compromiso con las cuencas y con la minería». Asturias, junto a otras comunidades, se ha opuesto a un cierre anticipado de las centrales térmicas --especialmente después del anuncio de Iberdrola de clausurar la planta de Lada-- por sus implicaciones para la economía y el empleo de la comunidad, que va más allá de de las propias centrales y tendría un profundo impacto en el sector del transporte; además de por la posible pérdida de competitividad de la industria regional si no se garantiza el precio y el suministro de la electrididad. Hasta tal punto que Javier Fernández alertó del peligro de que Asturias padeciera una «segunda reconversión industrial» si no se llegaba a un compromiso. Antes de tomar posesión de la cartera ministerial, Teresa Ribera se manifestó partidaria de la descarbonización apresurada para frenar la más contaminante de las fuentes de energía y consideró el concepto de «transición justa» reclamado por los sindicatos para mantener el empleo como una excusa para impedir la transición energética.  

En términos similares se pronunció Guillermo Martínez respecto a los posibles planteamientos que vaya a defender la nueva ministra de Hacienda, la andaluza María Jesús Montero, respecto a la financiación autonómica. Las discrepancias sobre el futuro modelo no responden tanto a intereses de partido como a territoriales; en Asturias, como en otros territorios del noroeste como Galicia o Castilla y León (además de Aragón o La Rioja) se postula que primen criterios como la dispersión o el envejecimiento de la población y la garantía de igualdad en la prestación se servicios a los ciudadanos independientemente de su lugar de residencia. En otras comunidades, singularmente en levante se defiende el principio de ordinalidad para que cuenten con más recursos los territorios con mayor capacidad de recaudación y, como en Andalucía, se defiende que en la financiación pese más el número total de habitantes. Así Martínez reiteró que, como en energía, esta es «una cuestión de Estado» que no dependerá de un solo ministro sino del conjunto del gobierno. Y además señaló que la cumbre prevista junto a otros cinco presidentes autonómicos sobre esta materia, que fue aplazada por la moción de censura, «no se ha suspendido, y se celebrará pero hay que poner de acuerdo las agendas de seis presidentes». 

Balance del mandato de Rajoy

Respecto a la valoración del Ejecutivo asturiano sobre la presidencia de Mariano Rajoy. el portavoz del Gobierno señaló que «le faltó sensibilidad con las comarcas mineras» y recordó que el Principado tuvo que acudir a los tribunales para recuperar los fondos mineros que fueron recortados durante la primera legislatura. También consideró que «hubiéramos querido que el ritmo de ejecución en las infraestructuras hubiera sido profundamente diferente».

Al respecto y respecto a los plazos marcados por el ministro saliente de Fomento, Íñigo de la Serna, para la apertura de la Variante de Pajares, Martínez señaló que «no vemos razón para que haya retraso alguno, hay unas obras en marcha con unos compromisos adquiridos» que llamó a respetar. 

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