Hunosa ingresaba las dietas de Villa en una cuenta del SOMA sin actividad sindical

La compañía ha buceado en los pagos hasta 1989 pero no puede aclarar qué había antes de esa fecha. Hasta el año 2001 abonaba al exlíder cheques nominativos por asistir al comité intercentros

El ex secretario general del SOMA-UGT José Ángel Fernández Villa (2d) a su llega a la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo en donde se le juzga por un presunto delito de apropiación indebida de fondos del sindicato, por el que la Fiscalía pide una pena de cinco años de cárcel
El ex secretario general del SOMA-UGT José Ángel Fernández Villa (2d) a su llega a la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo en donde se le juzga por un presunto delito de apropiación indebida de fondos del sindicato, por el que la Fiscalía pide una pena de cinco años de cárcel

Redacción

La Sección Tercera de la Audiencia acoge la tercera sesión del juicio contra el exlíder del SOMA y exsenador del PSOE, José Ángel Fernández Villa, y el que fuera secretario de la Fundación Infide, Pedro Castillejo. Por el juzgado han pasado como testigos los responsables de la hullera pública Hunosa. Todos ellos han corroborado que desde la empresa pública se hacían pagos por la asistencia al Comité Intercentros a los miembros de las diferentes organizaciones sindicales, primero a través de cheques nominativos a nombre de los representantes sindicales desde al menos 1989 hasta 2001-a nombre de José Ángel Fernández Villa en el caso del SOMA- y a través de transferencia bancaria a partir de 2001. Sin embargo estas transferencias bancarias se hacían a cuentas a nombre del SOMA-UGT, sin actividad sindical, en lugar de al SOMA-Fitag-UGT cuyas cuentas eran desde las que después hacía los pagos a los asistentes al Comité, según ha corroborado un agente de la UCO que se encargó de la investigación y que ha sido el primero de los testigos en declarar este viernes.

Entre los testigos ha prestado declaración la actual presidenta de Hunosa desde enero del año 2012, María Teresa Mallada, que ha explicado que tras una ardua tarea de búsqueda encontraron pagos a través de cheques nominativos a cada organización sindical, en el caso del SOMA a nombre de José Ángel Fernández Villa de 1989 a 2001 -con referencias en los libros contables en un primer periodo y con copia de los cheques en el segundo- y ya por transferencia a una cuenta de SOMA-UGT a partir de 2001. Mallada ha indicado que en mayo de 2012 decidió de manera unilateral no seguir haciendo pagos por asistencia al Comité Intercentros dada la crítica situación económica en la que se encontraba la empresa.

Antes de Mallada ha prestado declaración el que fuera presidente de Hunosa de 1996 a 2004, Luis Manuel Tejuca, que también ha explicado ante el tribunal que en el Comité Intercentros, instaurado mucho antes de su llegada a la Hullera, se abonaba a los asistentes los gastos por desplazamiento y unas dietas que estaban fijadas por convenios, siendo estas abonadas a las organizaciones sindicales en función del número de miembros de las mismas que asistían. No obstante ha indicado que el pago de esas dietas no era su competencia sino que era una cuestión de recursos humanos. «No era un tema mío, ni firmaba yo el cheque ni lo entregaba y desconozco si se le pagaba directamente a José Ángel Fernández Villa, en todo caso se pagaría al secretario general del Soma y no a Villa como persona», ha indicado Tejuca, que ha manifestado que en torno al año 2000 se varió el procedimiento y se comenzó a pagar a través de transferencia bancaria y no de cheque. Tejuca ha indicado que en los ocho años de presidente de Hunosa era normal celebrar una comida tras el consejo y Villa fue «en contadas ocasiones, muy pocas».

El secretario general de la hullera desde marzo de 2012, Juan José Fernández Suárez, encargado de elaborar el informe sobre el pago de fondos que ha indicado que encontraron la copia de los cheques y anotaciones de libros contables que acreditaban dichos pagos y las posteriores transferencias bancarias desde 2001. «Lo que no sabemos la situación anterior a 1989», ha reconocido.

José Ángel Fernández Villa está acusado de un presunto delito de apropiación indebida. El exsindicalista se enfrenta a una pena que va desde los cinco años que pide el fiscal hasta los seis que pide la acusación particular (Fitag-UGT y Fundación Infide). También será juzgado en este caso el exsecretario del Patronato de la fundación Infide, Pedro Castillejo, para el que la fiscalía pide tres años y medio de prisión. Sin que el fiscal entienda que existan circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, impone a Villa una indemnización al SOMA-Fitag-UGT por 434.158 euros, mientras que Castillejo deberá abonar a Infide 119.434 euros.

En su escrito, el fiscal atribuye a Villa un delito continuado de apropiación indebida durante el tiempo en el que ostentó «la máxima capacidad de toma de decisiones» en el SOMA, donde ejerció una posición de «dominio absoluto» del sindicato, «siendo la persona que tomaba todas las decisiones en el mismo, nombraba el personal directivo del sindicato, y decidía la contratación y cese del personal».

Los últimos misiles de Villa

Raúl Álvarez
El ex secretario general del SOMA-UGT José Ángel Fernández Villa (2i), a su llegada a la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo para enfrentarse al juicio por un presunto delito de apropiación indebida de fondos del sindicato, por el que la Fiscalía pide una pena de cinco años de cárcel
El ex secretario general del SOMA-UGT José Ángel Fernández Villa (2i), a su llegada a la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo para enfrentarse al juicio por un presunto delito de apropiación indebida de fondos del sindicato, por el que la Fiscalía pide una pena de cinco años de cárcel

Afirma que la aseguradora Caser pagaba los móviles de la directiva del SOMA. Dice que el sindicato puso a su nombre un Mitsubishi para ahorrarse el IVA de los discapacitados. Añade que su secretaria sabía imitar su firma y que le robaron ocho veces su tarjeta de crédito.

Hay dos juicios en marcha alrededor de José Ángel Fernández Villa. El primero, el del sistema de justicia con todas las garantías de un estado de derecho, echó a andar ayer con su declaración ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias. A Villa y al antiguo gerente de la Fundación Infide, ligada al SOMA, se les acusa de apropiarse indebidamente durante años de fondos del sindicato, según una denuncia promovida por la dirección que le relevó en la sede langreana de la plaza de La Salve. El segundo se libra ante la opinión pública y tiene que ver con el estado de salud del histórico dirigente minero. Si es culpable o inocente lo decidirán los jueces. Si está tan enfermo como afirma su defensa, no entiende lo que le sucede y no debería sentarse en el banquillo es, sin embargo, materia de especulaciones en los cenáculos políticos, sindicales, empresariales y periodísticos de Asturias desde el año 2014, cuando se conoció que Villa se había acogido a la amnistía fiscal del 2012 y se rompió el aura de respeto y temor que siempre le había rodeado. La cuestión sigue sin resolverse después de tres cuartos de hora de declaración interrumpidos por una pausa.

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