Dos secretarias que trabajaron para el exsecretario general del SOMA-UGT, José Ángel Fernández Villa, han reconocido que llegaron a cobrar personalmente los cheques nominativos que el exlíder sindical, al que llamaban «el jefe», les daba con su firma estampada en la parte posterior, para que acudieran a una entidad bancaria y, tras recoger el dinero, se lo entregaran «en mano y no lo publicaran por ahí».

«Me decía que era del consejo de administración de Hunosa. Me lo daba firmado por atrás e iba a la Caja de Ahorros a cobrarlo con su DNI», ha asegurado una de ellas durante su declaración ante el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial que juzga a Villa por un delito continuado de apropiación indebida de fondos del SOMA-UGT por importe de 434.158 euros.

La misma secretaria ha añadido que empezó cobrando «ciento y pico mil pesetas y cuando acabamos eran doscientas o trescientas mil». Ha admitido que «en alguna ocasión» había llegado a firmar en su nombre en alguna convocatoria, pero siempre «con su consentimiento».

En un sentido muy similar se ha pronunciado otra secretaria, que ejercía funciones de sustitución y que ha reconocido que también cobró los cheques cuando iba a la entidad bancaria «de vez en cuando» y que él sólo le decía: «vete rápido y no te entretengas».

Los últimos misiles de Villa

Raúl Álvarez
.El ex secretario general del SOMA-UGT José Ángel Fernández Villa (2i), a su llegada a la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo para enfrentarse al juicio por un presunto delito de apropiación indebida de fondos del sindicato, por el que la Fiscalía pide una pena de cinco años de cárcel
El ex secretario general del SOMA-UGT José Ángel Fernández Villa (2i), a su llegada a la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo para enfrentarse al juicio por un presunto delito de apropiación indebida de fondos del sindicato, por el que la Fiscalía pide una pena de cinco años de cárcel

Afirma que la aseguradora Caser pagaba los móviles de la directiva del SOMA. Dice que el sindicato puso a su nombre un Mitsubishi para ahorrarse el IVA de los discapacitados. Añade que su secretaria sabía imitar su firma y que le robaron ocho veces su tarjeta de crédito.

Hay dos juicios en marcha alrededor de José Ángel Fernández Villa. El primero, el del sistema de justicia con todas las garantías de un estado de derecho, echó a andar ayer con su declaración ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias. A Villa y al antiguo gerente de la Fundación Infide, ligada al SOMA, se les acusa de apropiarse indebidamente durante años de fondos del sindicato, según una denuncia promovida por la dirección que le relevó en la sede langreana de la plaza de La Salve. El segundo se libra ante la opinión pública y tiene que ver con el estado de salud del histórico dirigente minero. Si es culpable o inocente lo decidirán los jueces. Si está tan enfermo como afirma su defensa, no entiende lo que le sucede y no debería sentarse en el banquillo es, sin embargo, materia de especulaciones en los cenáculos políticos, sindicales, empresariales y periodísticos de Asturias desde el año 2014, cuando se conoció que Villa se había acogido a la amnistía fiscal del 2012 y se rompió el aura de respeto y temor que siempre le había rodeado. La cuestión sigue sin resolverse después de tres cuartos de hora de declaración interrumpidos por una pausa.

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Las secretarias del SOMA cobraban los cheques de «el jefe»