«Asturias debe centrarse en el salario emocional para que la gente vuelva»

Diego Canga, galardonado con la medalla de plata de Asturias, analiza la situación de la inmigración desde una perspectiva europeísta y analiza los retos del Principado

Diego Canga Fano
Diego Canga Fano

Redacción

Desde que Diego Canga dejara Asturias para dedicarse a una labor más global han pasado décadas. El que es actual jefe del gabinete del presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, sin embargo, nunca ha dejado de lado a la región, sino que siempre ha intentado buscar la manera de conseguir que Asturias suene también en el extranjero. El ovetense ha sido galardonado con la medalla de plata de Asturias en reconocimiento a su trayectoria personal y profesional, inspirada en los valores fundacionales de la Unión Europea, en la que ha desarrollado su carrera, y en el servicio a la ciudadanía. El galardón se le concede para premiar su talante integrador y su firme defensa de los intereses de Asturias en todos los cargos que ha ocupado, lo que le llevó a implicarse personalmente para evitar el cierre de multinacionales radicadas en el Principado. Además, Canga fue hace más de diez años uno de los impulsores de la asociación Compromiso Asturias XXI, de la que es miembro fundador, una organización que persigue el interés y el progreso de Asturias.

-Los galardones de este año reconocen la labor de la vieja emigración, encabezada por los centros asturianos, y la nueva, con usted como representante. ¿Qué puntos tienen en común y en cuáles difieren?

-Ambos somos asturianos y hemos dejado Asturias porque no encontrábamos oportunidades laborales, fuera hace 70 años, como es el caso de los Centros Asturianos, como entre los últimos 25, que es la generación en la que estoy yo. Las diferencias es que nosotros somos más una generación de internet. Mientras en otra época la gente se comunicaba por carta, nosotros nos comunicamos por WhastApp. Probablemente la formación de nuestra generación es más alta y tal vez en el pasado no era así, pero siempre hemos trabajado juntos y la generación joven le debe mucho a la antigua, ya que fueron los pioneros en abrir puertas. Se trata de remar todos en la misma dirección.

En mi caso, como fundador de Compromiso Asturias XXI hace más de 10, tenemos el objetivo de revertir al Principado lo que hemos aprendido, realizar un retorno de la experiencia adquirida y hacerlo gratis, por amor a Asturias.

-Las medallas se suelen conceder a organizaciones o asociaciones, aunque siempre hay una a título personal, que ha resultado ser la suya.

-Hay dos facetas en mí. Por un lado, trabajo en la Unión Europea desde hace 27 años y el Principado destaca mi trayectoria dentro de la UE. Luego está esa segunda pata, la de la fundación de Compromiso Asturias XXI. Es público que he trabajado mucho en casos como el de Tenneco, en el que conseguimos que una empresa que estaba cerrada reabriera, es notorio que detrás del discurso de Antonio Tajani el año pasado en los Premios Princesa de Asturias de la Concordia estaba mi mano... Hay una serie de cosas que han valorado de mi persona pero me gustaría que, además, se valorara a mi generación, a la gente como yo que trabajamos fuera de Asturias y a mis colegas de la Unión Europea. Yo soy solo la punta del iceberg. Hay mucha gente en posiciones altas haciendo cosas muy importantes para Asturias.

«Asturias es una región periférica en un país que es periférico en Europa»

-A pesar de no residir en Asturias, siempre la tiene presente. ¿Qué cree que le hace falta a la región para posicionarse de cara al exterior?

-Ojalá tuviera una varita mágica. Pero creo que los asturianos que hemos dejado Asturias ha sido porque no hemos encontrado oportunidades laborales en la región acordes con nuestros deseos. Para que Asturias pudiera retener mejor el talento tendría que ser una región más atractiva para los profesionales. Cuando digo «atractiva» la gente piensa inmediatamente en el dinero, en sueldos más altos, pero me refiero a que, independientemente del sueldo, hay un entorno importante: cómo es el colegio de los niños, cómo es el transporte, qué facilidades tiene para realizar actividades extraescolares... todo eso que llamamos «salario emocional» es tan importante o más que el salario físico. Cuánto más se centre Asturias en ello más fácil será que la gente se quede o vuelva. Luego hay una cosa que es objetiva y no se puede cambiar: Asturias es una región periférica en un país que es periférico en Europa. Objetivamente hay una serie de dificultades como la lejanía a los centros. Yo, en Bruselas, en un radio de cinco kilómetros estoy en cinco países distintos; en Asturias, en 200 kilómetros estás en Galicia, Cantabria o León. Muchas veces nos fijamos objetivos que no son acordes con la realidad de una región de poco más de un millón de habitantes.

-Centrándonos en su papel en la UE, ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la nueva Europa?

-En Europa hay tres problemas que preocupan por encima de todo, que sabemos por las sofisticadas encuestas de opinión pública que realizamos periódicamente. Por orden: inmigración, terrorismo y paro juvenil. Empezando por el último, el paro juvenil en España, aunque está bajando mucho el desempleo, sigue teniendo unas cotas altas. Si bien, en el conjunto de la UE, nunca en su historia había tenido un desempleo tan bajo. Hay países en los que prácticamente no hay paro. En cuanto al terrorismo, es un problema que nos atañe a todos. La UE está trabajando mucho, pero un aspecto en el que hay que trabajar todavía es en la coordinación de los servicios de inteligencia entre los estados miembros. Hay veces que hay desconfianza entre los estados miembros y por ello se escapan delincuentes cuando, si hubiera más confianza, le haríamos más difícil la vida a los criminales. Por último, la inmigración es un problema extremadamente complicado en el que Tajani lleva diciendo años -y creo que cada vez le escuchan más- que no hay que cerrar las fronteras, sino invertir en África. Pero invertir masivamente, todos. No esperar a que los gobiernos inviertan sino que todos invirtamos en el desarrollo de África. Si no lo hacemos, la presión demográfica va a ser tal que lo que hoy son miles de personas pueden convertirse en decenas de miles.

En 2050 va a existir en África una población de dos billones y medio de personas. Los africanos tienen una media de seis o siete hijos, mientras que en Europa tenemos enormes dificultades en tener uno o dos hijos. ¿Qué haces con esa presión migratoria? O hay un futuro para las personas para que se queden en África o no va a haber forma de frenarles. Tenemos interés en que África se desarrolle. Somos vecinos. Si se desarrolla podríamos incluso establecer negocios.

«Tenemos todo el interés en que África sea un continente desarrollado»

-En relación a la inmigración y desde una visión europeísta, ¿cómo evitar esa bola de odio que se está generando en la opinión pública entre los que no quieren que lleguen inmigrantes y los que los defienden?

-Todo lo que es inmigración legal es bienvenida. Hay países en los que hace falta mano de obra y rejuvenecer la población. La inmigración legal plantea pocos problemas. Ahora, todo lo que es ilegal, la gente que viene a través de mafias, provoca un rechazo entre la opinión pública. Repito lo anterior, tenemos todo el interés en que África sea un continente desarrollado porque cuánto más desarrollado esté África, menos será un problema para nosotros.

-Mientras, entre junio y julio han muerto en el Mediterráneo 721 inmigrantes.

-¿Y cuántas decenas de miles se han salvado? Efectivamente, es lamentable que haya personas que fallezcan cruzando el Mediterráneo, pero hay decenas de miles que son salvadas. Entonces, nos podemos focalizar en las 721 o en todas aquellas que son rescatadas y tratadas correctamente. Repito, si no hubiera mafias en Libia con el tratamiento de personas de manera degradante, si hubiera más estabilidad en los países del Magreb, si el África subsahariana estuviera más desarrollada, no estaríamos hablando de esto en este momento. Por eso mi mensaje es: concentrémonos en solucionar el problema a través del desarrollo de África, pero de verdad.

-En ese sentido, ¿hay ya en marcha algún proyecto para fomentar el progreso en África?

-Estamos hablando muy seriamente de un Plan Marshall para África. Estamos discutiendo las expectativas financieras, el dinero que va a haber en el presupuesto comunitario entre 2021 y 2028. Una de las ideas que tiene el presidente del Parlamento, que cada vez más gobiernos comparten, es poner mucho más dinero en el desarrollo de África.

«Lo que está claro es que el inmigrante, si le cierran una puerta y otra, va a intentarlo por donde pueda»

-Recientemente se publicó un vídeo en el que los guardacostas turcos devolvían, de manera un tanto imprudente dada la inestabilidad de la barca, a inmigrantes sirios de vuelta a Turquía. ¿En qué consiste la tarea de estos en relación al acuerdo de la UE con Turquía para frenar el flujo de inmigrantes?

-No sigo los vídeos de internet. En efecto, tenemos un acuerdo con Turquía para frenar el flujo de inmigrantes que surgió por el Mediterráneo este a través de la guerra de Siria. Después de que ese flujo se haya más o menos controlado, se creó otro agujero negro en Libia, que se está cerrando, y ahora las rutas se están desplazando a España. Eso es lo que está ocurriendo. España, lógicamente, ha pedido ayuda para cerrar también y que no lleguen todos a España. Lo que está claro es que el inmigrante, si le cierran una puerta y otra, va a intentarlo por donde pueda. Pero no conozco el caso que me comentas. La labor de los guardacostas consiste en controlar la frontera evitando, por ejemplo, que no salgan barcos de Turquía. También hay que tener en cuenta que la guerra en Siria no ha acabado pero la situación está mejor. Ello supone que la presión migratoria se reduzca y que haya gente de Siria que esté volviendo a su país.

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«Asturias debe centrarse en el salario emocional para que la gente vuelva»