¿Quién teme al Vox feroz?

La formación de extrema derecha apenas cosechó un apoyo testimonial en pasados comicios en Asturias pero sus posibilidades en las Europeas aumentan

La dirección provincial de Vox de Asturias en el acto de Vista Alegre.
La dirección provincial de Vox de Asturias en el acto de Vista Alegre.

Redaccion

Después del acto celebrado el pasado fin de semana en Vista Alegre, la expectativa de que un partido de extrema derecha como Vox obtenga representación parlamentaria en los próximos comicios --primero las elecciones europeas y luego las autonómicas y locales--ha crecido en diversos ámbitos políticos. Pero, vistos los precedentes, sería necesario un movimiento de calado, todo un tsunami electoral, para que lo lograran en Asturias. En las distintos procesos electorales que se han celebrado de forma más reciente en el Principado (Vox se fundó en el año 2013) el apoyo a esta formación ha sido testimonial: más amplia en las elecciones autonómicas del año 2015, cuando cosechó 3.226 (muy lejos de los más de 40.000 necesarios para que el grupo más pequeño del parlamento asturiano, Ciudadanos, lograra tres escaños) y mucho menor en las dos elecciones generales celebradas en 2015 y 206. En las primeras obtuvo 1.684 votos en Asturias y en las segundas 1.428. Bajando al apoyo en los concejos, su respaldo se cimenta fundamentalmente en núcleos urbanos del área central, 441 votos en Gijón, 409 en Oviedo, 103 en Avilés, 60 en Siero, 41 en Mieres y 30 en Langreo, citando a los municipios más poblados.

En todo caso, para el politólogo asturiano Eduardo Bayón, «creo que a día de hoy están en condiciones de entrar tanto en el parlamento europeo como en el congreso de los diputados y quien diga lo contrario corre el riesgo de subestimarlo». En un caso, como el de las elecciones europeas, gracias a  las facilidades del sistema de una única circunscripción --fue así como Ruiz Mateos logró dos escaños en la eurocámra en 1989-- y en el caso del congreso nacional por el apoyo que pudiera obtener en comunidades como Madrid (en la capital recabó un 3,64% de apoyos en las últimas autonómicas) o Valencia. De la cita en Vista Alegre, Bayón apuntó que «me sorprendió, no la capacidad para meter 9.000 o 10.000 personas en un sitio, un partido por pequeño que sea puede hacerlo, sino la capacidad que supone organizar ese acto, tener la financiación para alquilar Vista Alegre que es un pastizal, o fletar autobuses de toda España».

A finales de julio de este año, la dirección provincial del partido en Asturias confirmó a sus dirigentes con el empresario Rodolfo Espina Gutiérrez a la cabeza. En elecciones anteriores, fue su candidato Ignacio Blanco, vinculado a plataformas muy activas del entorno ultra en las redes sociales, como El Club de los Viernes o la Plataforma contra la Cooficialidad de la lengua asturiana. En la nota de prensa remitida por Vox en Asturias en verano se conjuraban para entrar en ayuntamientos y la Junta General «para dar voz a los miles de familias asturianas que están siendo saqueadas fiscalmente por un estado obsesivamente recaudador y contribuir desde la política, a la mejora social de nuestra sociedad, conscientes de que el dinero quien mejor lo maneja son las familias y no un estado intervencionista que decida por los ciudadanos». También afirmaban que «la deriva socialdemócrata del Partido Popular, Ciudadanos y Foro, hace difícil distinguir las políticas económicas de estos partidos de las del Partido Socialista, y no digamos de las políticas comunistas de IU y Podemos».

En su cuenta en tuiter abundan los mensajes en los que se define como «invasores» a los inmigrantes irregulares, también son frecuentes la difusión de 'noticias' al más puro estilo de 'fake news' de medios como Mediterráneo Digital o Caso Aislado en la que la mayoría de las informaciones son bulos, manipulaciones de fotografías o vídeos que en realidad no se corresponden con lo que se pretende decir y la que son constantes las proclamas contra el magnate George Soros (el archienemigo de la Alt Rigt estadounidense y también de Rusia). La formación ha sido muy activa en la llevada a los tribunales de distintos políticos independentistas catalanes y, en Asturias, con demandas cuando se quema una bandera de España. 

Para Bayón, la expectativa de crecimiento de Vox «se nutre de la fragmentación que está viviendo la derecha, que no se había vivido en España desde los tiempos de Alianza Popular, y también de un contexto social y político europeo, posterior a la crisis» y en el que, según destacó el politólogo otros partidos europeos de corte similar han logrado que calara su mensaje en grupos como los «perdedores de la globalización» o ante la «crisis de expectativas del electorado joven».

El Frente Nacional en Francia es la referencia, otro modelo es Alternativa para Alemania, Salivini en Italia, o los gobierno de derecha populista en Austria, Polonia y Hungría. En febrero del año pasado, Vox de Asturias se congratulaba de que el periódico Breitbart, diario de Steve Bannon, ex asesor del presidente norteamericano diera carta de legado en España del «trumpismo» a la formación presidida por Santiago Abascal después de participar en la cumbre de formaciones euroescépticas y calificadas como «Alt Right», la nueva denominación de grupos de ultraderecha a ambas orillas del Atlántico.

 «Pero también es cierto que, a diferencia de lo que pasa en otros países de Europa, por lo menos en este momento el votante de Vox no es transversal, no llega a las clases medias o populares, todavía no están en esas condiciones. Y que  lo pueda hacer dependerá del protagonismo en medios de comunicación o que sean capaces de marcar la agenda política», destacó Bayón. ¿Podría hacerlo? A su juicio, no la marca pero la ultraderecha sí está influyendo en posicionamientos del conservadurismo español respecto a la crisis catalana o la acogida de inmigrantes. En otros países europeos, los partidos más extremos topan pronto con su techo electoral, pero llevados por la necesidad de llegar a todo el electorado de su espectro, las formaciones clásicas conservadoras, antes moderadas, terminan por asumir sus postulados y radicalizar su discurso. De hecho, según apunto Bayón «fue Pablo Casado en las primarias del PP el que colocó a Vox como rival, poniéndolo de tú a tú con el PP cuando entonces estaba creciendo muy poco».

Valora este artículo

7 votos
Comentarios

¿Quién teme al Vox feroz?